China ha incrementado en los últimos meses las detenciones de buques con bandera panameña en sus puertos, lo que ha resultado en retrasos e inspecciones adicionales.
Este fenómeno ha llamado la atención del presidente de Panamá, José Raúl Mulino, quien ha señalado que existe un mensaje político detrás de este aumento en las detenciones.
Mulino expresó que el incremento en las detenciones no es normal y que las estadísticas muestran que los registros de otros países, especialmente aquellos que compiten con Panamá, tienen cifras de detenciones significativamente más bajas.
A su juicio, esto no es una coincidencia y lleva consigo un claro mensaje político relacionado con la reciente anulación de una concesión a una empresa china.
El presidente panameño mencionó que no desea que este conflicto geopolítico se intensifique ni que las naves de bandera panameña sean utilizadas para ejercer presión, lo que considera injusto.
Destacó que múltiples empresas transportan miles de millones de T.E.U. (unidad marítima en contenedores) y otras mercancías desde China hacia el mundo, y que estos inconvenientes les afectan directamente.
Contexto de las detenciones
Las detenciones de buques panameños se producen tras un fallo de la Corte Suprema de Panamá, que el 30 de enero anuló una concesión de 25 años otorgada en 1997 a Panama Ports Company (PPC), una filial del conglomerado chino CK Hutchison.
Esta decisión ha generado tensiones diplomáticas y ha llevado a arbitrajes millonarios por parte de la empresa china contra el Estado panameño.
Actualmente, una filial de la danesa Maersk y el brazo de terminales de Mediterranean Shipping Company (MSC) están a cargo de la administración de los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados cerca del Canal de Panamá.
Este cambio en la administración ha contribuido a la escalada de tensiones entre Panamá y China.
Recientemente, varios países, incluyendo EE.UU., Bolivia y Costa Rica, han acusado a China de politizar el comercio marítimo y ejercer presión económica selectiva.
Esta declaración de solidaridad fue bien recibida por Mulino, quien agradeció el apoyo de los «países amigos» en este contexto complicado.
El presidente panameño también ha recibido numerosas quejas y es consciente de las preocupaciones de las navieras.
Aunque aún no ha tomado decisiones definitivas, Mulino se comprometió a hacer lo necesario para que los buques mantengan su registro panameño, que es el más grande del mundo.
Mulino enfatizó que el negocio marítimo no es una cuestión de caridad ni de buenas intenciones, sino que se basa en la competitividad.
Este comentario refleja un cambio en su enfoque, ya que anteriormente había tratado de minimizar las tensiones al referirse a ellas como temas técnicos y exigiendo respeto a la soberanía panameña.
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