Los despliegues de la Guardia Nacional ordenados por el presidente de EE.UU., Donald Trump, en ciudades demócratas como Los Ángeles, Washington, Memphis y Nueva Orleans no han logrado reducir los delitos violentos, según un análisis del Center for American Progress (CAP). El estudio, publicado este lunes, revela que la violencia en estas ciudades no disminuyó tras la intervención federal.
En junio del año pasado, Trump tomó el control de los soldados de la Guardia Nacional de California sin la aprobación del gobernador demócrata Gavin Newsom, un hecho inédito en 60 años. La Casa Blanca justificó esta decisión argumentando que buscaba recuperar la seguridad en Los Ángeles tras las protestas por las redadas migratorias.
El mandatario aplicó la misma estrategia en otras ciudades, aunque intentos de hacerlo en Chicago y Portland fueron bloqueados por los tribunales federales. A pesar de que Trump ha afirmado que el despliegue ha sido exitoso, el análisis del CAP indica que la disminución de delitos ya se observaba en algunas de estas ciudades antes de la intervención.
Por ejemplo, en Los Ángeles, la tasa de delitos violentos mensuales por cada 100.000 habitantes era de 56,86 al momento del despliegue, mientras que en diciembre, con soldados en las calles, se elevó a 58. En Washington, la tasa era de 13,27 en agosto, cuando se enviaron tropas, y aumentó a 19,68 en febrero.
El estudio también señala que las ciudades que enfrentaron estos despliegues habían registrado una disminución promedio del 14 % en delitos violentos y del 22 % en homicidios durante los 12 meses previos a la intervención. Esto sugiere que la estrategia de Trump no tuvo un impacto positivo en la seguridad pública.
Chandler Hall, director asociado de Seguridad Pública del CAP, afirmó que los datos desmienten la retórica del presidente y que la estrategia no ha tenido efectos cuantificables en la reducción de delitos violentos. Además, advirtió que estos despliegues costarán a los contribuyentes cerca de 2.000 millones de dólares para finales de año.
Hall instó a dejar de financiar estas intervenciones, a las que calificó de “costosas e ineficaces”, y propuso invertir en estrategias locales y programas de prevención comunitaria que realmente beneficien a las familias. Esta propuesta busca una solución más efectiva para abordar la violencia en estas ciudades.
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