La degradación de tierras y la sequía se han convertido en riesgos sistémicos que impactan no solo el medio ambiente, sino también la economía, la estabilidad y la seguridad alimentaria.
Así lo afirma Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD).
Fouad destaca que es crucial cambiar la narrativa en torno a estos problemas. «La degradación de la tierra es un factor importante en la migración, la inestabilidad y el conflicto», señala en una entrevista reciente.
En el contexto de la próxima COP17 de la UNCCD, que se llevará a cabo del 17 al 28 de agosto en Ulán Bator, la secretaria ejecutiva subraya que, aunque ha habido avances desde la cumbre anterior en Riad, estos no son suficientes para enfrentar la urgencia de la situación.
Impacto Económico y Necesidad de Acción
Según datos de la ONU, el 40% de la superficie terrestre está degradada y las sequías han aumentado casi un tercio desde el año 2000.
Esto representa un costo de 300,000 millones de dólares anuales para la economía global.
Fouad menciona que existen 70 planes nacionales de gestión de la sequía que aún esperan ser implementados.
«Es necesario alinear datos, planes y financiación con las realidades diarias», enfatiza.
Entre los objetivos de la COP17, se busca avanzar en la narrativa sobre migración y estabilidad, así como en la financiación para la restauración de tierras.
La secretaria ejecutiva aboga por una «nueva arquitectura financiera» que incremente la inversión del sector privado.
Interconexión y Proactividad
Fouad también destaca la importancia de los pastizales, que cubren el 54% de la superficie terrestre y son vitales para la producción de alimentos.
Sin embargo, el 50% de estos pastizales está degradado.
La secretaria ejecutiva advierte que la degradación de la tierra y la seguridad hídrica deben discutirse en conjunto.
«La escasez de agua degrada la tierra y viceversa», explica.
Fouad concluye que es esencial ser más proactivos en la mitigación y prevención de crisis, en lugar de esperar a que ocurran.
«Cada temporada de lluvias debe prepararnos para una posible sequía», afirma.
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