Barahona enfrenta un lento desarrollo turístico en comparación con Pedernales, donde la inversión ha permitido la llegada de cientos de visitantes a través de cruceros. En Pedernales, seis cadenas hoteleras han comenzado a operar, con planes para construir ocho hoteles y 4,700 habitaciones en la primera fase, lo que representa una inversión de US$ 2,245 millones.
La construcción en Pedernales se realiza mediante una alianza público-privada, con terrenos del Estado dominicano valorados en US$ 719.1 millones. Esta región se ha convertido rápidamente en un referente turístico en el Caribe, mientras que Barahona, que ha esperado por décadas un desarrollo similar, sigue rezagada.
Aunque se está reconstruyendo el viejo puerto marítimo en Barahona para recibir cruceros, la cercanía de un depósito de materiales de construcción genera contaminación y ha sido objeto de denuncias por la polvareda que afecta a la ciudad. Las actividades de carga y descarga en el puerto complican aún más la situación ambiental.
Barahona carece de la infraestructura hotelera necesaria para alojar a los turistas que podrían llegar en cruceros, lo que limita su capacidad de atraer visitantes. La falta de hoteles adecuados impide que la ciudad pueda recibir a grupos de mil o dos mil personas en un solo viaje.
En cuanto al turismo de montaña, no se observan avances significativos. La región necesita mejorar sus vías de acceso y carreteras para facilitar el tránsito de los viajeros interesados en explorar sus bosques y disfrutar de la naturaleza.
Antes de atraer nuevos visitantes, Barahona debe abordar varios problemas que afectan su imagen. El mercado local ha sido criticado y se considera una vergüenza para la ciudad, mientras que la falta de señalización en las calles y un aeropuerto subutilizado contribuyen a una mala experiencia para los turistas.
Además, el desorden en el tránsito vehicular genera inseguridad, y el ambiente en algunas playas es hostil, lo que aleja a los visitantes. A medida que Pedernales avanza en su desarrollo turístico, Barahona parece estar aún lejos de alcanzar el potencial que se ha discutido en los medios de comunicación.

