La reciente situación en Venezuela ha suscitado un intenso debate sobre el derecho internacional y la soberanía estatal. A partir de los eventos del 3 de enero de 2025, se ha evidenciado una violación a las normativas internacionales establecidas por la Carta de las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos.
El Tratado de Paz de Westfalia de 1648 marcó un cambio crucial en las relaciones internacionales al reconocer la soberanía y la inviolabilidad de los territorios. Este acuerdo estableció la igualdad jurídica entre Estados y la no injerencia en asuntos internos, poniendo fin a las guerras religiosas en Europa.
La soberanía no se define únicamente por la capacidad de dictar leyes, sino por la habilidad de suspenderlas en momentos de crisis. Carl Schmitt sostiene que soberano es quien decide sobre el estado de excepción. En situaciones de guerra civil o invasión, es fundamental que exista una autoridad capaz de decidir, ya que la norma puede volverse inaplicable. Si el soberano no puede ejercer su autoridad, la soberanía del Estado se ve comprometida.
Max Weber también aborda este concepto al afirmar que la función del Estado es mantener el monopolio de la violencia. Cuando un Estado cede esta autoridad a un organismo internacional o a una potencia extranjera, pierde su carácter de sujeto político pleno y se convierte en una mera unidad administrativa.
Históricamente, las potencias hegemónicas han violado la soberanía de Estados más débiles. Desde el Tratado de Westfalia hasta la Segunda Guerra Mundial, las potencias europeas han actuado en contravención del derecho internacional. Tras este conflicto, se establecieron nuevas bases para el derecho internacional, aunque muchas veces se impuso la lógica del vencedor.
Ejemplos de violaciones al derecho internacional incluyen las acciones de Estados Unidos en Vietnam, Guatemala, la República Dominicana, Irak, Afganistán y la reciente intervención en Venezuela. Por su parte, la Unión Soviética también ejerció su poder de manera similar en Europa del Este, lo que plantea la pregunta sobre la efectividad del derecho internacional en la práctica.
El derecho internacional, en muchos casos, se convierte en una ficción que se interpreta según los intereses del hegemón. Carl Schmitt argumenta que los intentos de establecer un orden universal transforman conflictos entre Estados en operaciones policiales globales. Para ser efectivo, el derecho internacional debe regular las relaciones entre unidades políticas soberanas, respetando sus particularidades.
China y Groenlandia crecimiento del comercio de mariscos supera al de mineralesEn conclusión, lo sucedido en Venezuela no es un precedente peligroso, sino una continuación de la prolongación del poder a través de la fuerza por parte de las grandes potencias. El debate actual no es ideológico; se centra en la hegemonía de Rusia, China y Estados Unidos en sus respectivas zonas de influencia.
