La victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio término de Estados Unidos, que les permitió arrebatar a los republicanos el control de ambas cámaras del Congreso, generó reacciones de gobiernos y líderes internacionales. Este resultado, que tuvo lugar el martes 3 de noviembre, es visto como un rechazo a las políticas del presidente Donald Trump y plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones internacionales.
Dirigentes europeos interpretaron los resultados como una señal de descontento entre los votantes estadounidenses, impulsados por el aumento del costo de vida y la gestión de Trump. En contraste, Rusia y China afirmaron que sus posiciones no cambiarán independientemente del nuevo equilibrio en el Congreso.
Reacciones internacionales
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, expresó su satisfacción a través de su cuenta de X, afirmando que los estadounidenses votaron en contra de políticas que empobrecen a la población y fomentan el odio. Sánchez vinculó estos resultados con un retroceso de movimientos políticos de derecha, sugiriendo que una situación similar podría ocurrir en España.
Por su parte, el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, consideró que la victoria demócrata representa un cambio positivo, ya que permitirá una mayor influencia de líderes con posturas más alineadas con Noruega en temas como el cambio climático y la ayuda al desarrollo. La vicepresidenta del Parlamento Europeo, Christel Schaldemose, mostró optimismo sobre el apoyo a Ucrania y la transición energética, aunque advirtió sobre la necesidad de que Europa actúe de manera independiente de Estados Unidos.
Desde Francia, el ministro de Economía, Roland Lescure, expresó dudas sobre cómo reaccionará Trump en los dos años restantes de su mandato, sugiriendo que podría modificar algunas políticas. En Alemania, Alice Weidel, del partido de ultraderecha AfD, atribuyó la derrota republicana al incumplimiento de Trump en cuanto a su política exterior.
Impacto en las relaciones internacionales
El Gobierno ruso reaccionó con cautela, indicando que la política exterior de Moscú no depende de los resultados electorales en otros países. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, manifestó su esperanza de que el resultado no afecte los esfuerzos diplomáticos de Trump en el conflicto ucraniano.
China adoptó una postura menos confrontativa, afirmando que las elecciones son un asunto interno de EE. UU. y expresando su disposición a continuar cooperando con Washington. En Japón, el secretario jefe del Gabinete, Minoru Kihara, aseguró que la alianza con Estados Unidos seguirá siendo crucial para la seguridad japonesa.
En Irán, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, consideró que la derrota republicana envía un mensaje contra el conflicto militar, mientras que en Israel, Yair Golan advirtió que la permanencia de Netanyahu podría aumentar las tensiones con Washington.
Los resultados electorales también fueron destacados en la prensa internacional, donde se interpretaron como un rechazo a Trump. A pesar de que los demócratas controlarán el Congreso desde enero de 2027, Trump seguirá siendo presidente, lo que le permitirá mantener amplias facultades en la política exterior estadounidense.

