La delincuencia en la República Dominicana ha aumentado a pesar de las severas penas establecidas en el Código Penal, lo que ha generado preocupación en la sociedad. En Santo Domingo, los delitos como atracos a mano armada, asesinatos y violaciones sexuales han crecido significativamente desde la aprobación de esta legislación.
Las autoridades han tenido que implementar medidas drásticas, como el llamado “código 29”, que se refiere a la eliminación de jóvenes pandilleros. Desde la aprobación del código, se han reportado más de 50 muertes, muchas de ellas en supuestos intercambios de disparos.
A pesar de este aumento en la criminalidad, las autoridades afirman que los delitos han disminuido a nivel nacional. Sin embargo, en los últimos años han emergido estructuras mafiosas que se dedican a atracos y tráfico de narcóticos, operando en barrios y urbanizaciones de las principales ciudades.
Estas pandillas, que han crecido en número y poder, cuentan con el respaldo de grupos que operan dentro de instituciones estatales, incluyendo la Policía. Esto les permite acceder a armas de fuego, facilitando así la comisión de sus delitos.
La situación plantea un desafío significativo para las autoridades, que deben encontrar formas efectivas de combatir la delincuencia y restaurar la seguridad en el país. La creciente violencia y la percepción de impunidad son factores que afectan la calidad de vida de los ciudadanos dominicanos.

