El Defensor del Pueblo de la República Dominicana está impulsando una transformación institucional que busca convertir los derechos declarados en ciudadanía construida, promoviendo el bien común a través de la participación comunitaria y la respuesta de los servidores públicos. Esta iniciativa se basa en la idea de que el bien común se construye con instituciones que escuchan y ciudadanos que entienden que sus derechos son garantías, no favores.
Durante el período rendido, la institución registró 5,619 casos y alcanzó 4,025 resoluciones, lo que representa un aumento del 144.53% en la capacidad de cierre en comparación con el período anterior. Cada número refleja una historia y una necesidad de dignidad, resaltando la importancia de rendir cuentas y de la relevancia de las personas en el funcionamiento de la institución.
Presencia Territorial y Educación Ciudadana
La construcción de ciudadanía también implica una fuerte presencia territorial. Iniciativas como la Ruta de los Derechos, los Diálogos en tu Comunidad por el Bien Común y las Mesas Comunitarias han permitido que la institución se acerque a la gente, alcanzando 126 espacios en 23 provincias y 10 barrios del Distrito Nacional, impactando aproximadamente a 7,000 personas. Esta escucha activa ayuda a identificar problemas comunes y articular respuestas efectivas.
La educación ciudadana es fundamental en esta estrategia. Más de 29,000 personas fueron impactadas directamente en temas de educación, promoción y empoderamiento. Programas como el Aula del Defensor del Pueblo y Defensor Estudiantil forman parte de un esfuerzo por enseñar derechos y prevenir vulneraciones, contribuyendo a la formación de una ciudadanía consciente.
La institución ha superado los 200,000 impactos directos en formación ciudadana y orientación comunitaria. Si se considera el alcance de los Diálogos en tu Comunidad, la huella institucional asciende a más de 4 millones de personas alcanzadas directa e indirectamente, lo que demuestra que su labor va más allá de cifras, buscando conectar a la ciudadanía con el Estado.
Innovación y Futuro
El bien común también requiere innovación. El Sistema de Alerta y Respuesta Temprana (SART), que utiliza tecnología como inteligencia artificial, permitirá identificar señales y priorizar alertas antes de que se conviertan en problemas mayores. Sin embargo, la tecnología no reemplaza el criterio humano ni el enfoque en los derechos, manteniendo la dignidad de las personas como prioridad.
Una institución que escucha, responde y educa está contribuyendo a construir una ciudadanía activa y consciente. Este proceso va más allá de una simple declaración; es un compromiso con la democracia y el fortalecimiento de las instituciones al acercarse a la gente y servir con dignidad.

