El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que no despachará desde la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo en Bogotá, sino desde el Palacio de San Carlos, donde funciona la Cancillería. De la Espriella, quien asumirá el cargo el 7 de agosto, planea convertir la Casa de Nariño en un museo abierto al público.
En un mensaje transmitido por sus redes sociales, el presidente electo reiteró su intención de proponer al Congreso una reforma constitucional para que Barranquilla sea reconocida como capital alterna, buscando descentralizar el poder. «No voy a despachar desde la Casa de Nariño», afirmó.
La Casa de Nariño y el Palacio de San Carlos han alternado como sede presidencial a lo largo de la historia colombiana, regresando la presidencia a la actual edificación en la década de los años ochenta con el entonces presidente Julio César Turbay.
De la Espriella destacó que su Gobierno tendrá una presencia permanente en las regiones y que la Presidencia funcionará desde distintas ciudades, con Barranquilla como una de las principales sedes. El Palacio de San Carlos «será la sede de la Presidencia en Bogotá», mientras que en Barranquilla se realizarán consejos de ministros y se recibirán delegaciones nacionales e internacionales desde el Batallón Paraíso y el Palacio de la Aduana.
El futuro presidente aclaró que su iniciativa no busca trasladar la capital del país, sino acercar el Gobierno a los ciudadanos. «Colombia no se gobierna únicamente desde el centro, sino desde cada rincón de la patria», expresó.
Además, De la Espriella anunció la creación de una gerencia especial para Bogotá, con el objetivo de coordinar los asuntos pendientes entre el Gobierno nacional y la capital, especialmente en materia de seguridad, transporte y movilidad. Esta decisión responde a su compromiso de gobernar desde las regiones y dejar atrás el centralismo que ha mantenido alejados a amplios sectores del país de las decisiones nacionales.

