La viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal, afirmó este jueves que «no ha habido mucho progreso en los diálogos entre La Habana y Washington», expresando dudas sobre la responsabilidad y seriedad del Gobierno de EE. UU. en este proceso. La declaración se produjo durante una audiencia parlamentaria en La Habana, donde se abordaron temas como el bloqueo petrolero y las sanciones impuestas por EE. UU.
Vidal detalló que, aunque el canal de intercambio «se mantiene abierto», las medidas coercitivas adoptadas por Washington son «muy dañinas» para la economía y la población cubanas. Estas decisiones generan incertidumbre sobre la buena fe del Gobierno estadounidense en las negociaciones.
Diálogo como única alternativa
A pesar de las dificultades, la viceministra reiteró que el Gobierno cubano «sigue favoreciendo el diálogo» como la única vía para resolver los problemas con Estados Unidos. «Nuestra aspiración», dijo, es que «el camino del diálogo siga funcionando como la fórmula para buscar un entendimiento y una solución a las diferencias» entre ambos países.
Durante la sesión, titulada «Cuba quiere Paz», varios diputados también condenaron la imputación en EE. UU. al expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de una organización cubana en el exilio, que resultó en la muerte de sus cuatro tripulantes hace 30 años.
Al ser cuestionada sobre si esta escalada podría ser similar a la estrategia utilizada por EE. UU. para capturar a Castro, como ocurrió en enero con Nicolás Maduro en Venezuela, Vidal aclaró que «la fórmula de agresión contra Cuba no es reciente», aunque actualmente se está intensificando.
La viceministra destacó que desde EE. UU. se están utilizando «todas las herramientas» para tratar de doblegar a Cuba, lo que resulta en condiciones de vida «insoportables» para el pueblo cubano. «Esa ha sido siempre la fórmula usada de Estados Unidos para Cuba y ahora se manifiesta mucho más descarnada y despiadadamente», concluyó.
La política de máxima presión de EE. UU. busca que La Habana implemente reformas económicas y políticas, lo que ha generado un clima de tensión entre ambos países.

