El Gobierno de Cuba condenó este miércoles la acusación presentada en EE.UU. contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996, que dejó cuatro muertos. La Habana calificó la acusación de «canalla» e «infame», argumentando que EE.UU. carece de legitimidad para llevar a cabo esta acción.
En una declaración firmada por el Gobierno Revolucionario, se afirmó que se trata de un acto de provocación política basado en una manipulación del incidente. Además, se destacó que Washington omite las denuncias formales presentadas por Cuba ante diversas entidades estadounidenses sobre violaciones de su espacio aéreo por parte de la organización anticastrista Hermanos al Rescate.
Cuba defendió su respuesta al derribo como un acto de legítima defensa, amparado por la Carta de las Naciones Unidas y el Convenio de Chicago sobre Aviación Civil Internacional. La Habana subrayó que EE.UU., que ha enfrentado el uso de la aviación civil con fines terroristas, actuaría con fuerza ante violaciones de su espacio aéreo.
El Gobierno cubano consideró cínico que EE.UU. formule esta acusación, dado que ha sido responsable de la muerte de cerca de 200 personas en aguas internacionales. También se mencionó el uso desproporcionado de la fuerza militar por parte de EE.UU. en operaciones relacionadas con el narcotráfico.
La acusación contra Raúl Castro, de 94 años, fue atribuida a intentos de elementos anticubanos por crear una narrativa fraudulenta contra la isla. Cuba denunció que estas acciones se enmarcan en un contexto de medidas coercitivas unilaterales y un bloqueo energético desde enero.
La acusación se produce en medio de la creciente presión de la Administración del presidente Donald Trump sobre el Gobierno cubano, que incluye un bloqueo petrolero y sanciones económicas. Estas medidas han profundizado la crisis económica y humanitaria en la isla, que enfrenta problemas de abastecimiento de crudo y energía.
El bloqueo petrolero impuesto por Trump y las amenazas de control sobre Cuba han exacerbado la situación, especialmente tras la captura en enero del presidente venezolano Nicolás Maduro, un aliado clave para la isla.

