La situación actual de la República Dominicana requiere cambios urgentes para enfrentar los retos que amenazan al país, según un análisis que propone cuatro correcciones esenciales: equilibrio, alternatividad, ratificación y agenda legislativa. Estas medidas buscan establecer un sistema más representativo y participativo en el ámbito político, ante la percepción de que la democracia dominicana ha fallado en brindar soluciones efectivas a los problemas nacionales.
El primer cambio propuesto es el equilibrio en las cámaras legislativas y salas capitulares, lo que impediría que un solo partido político tenga mayorías absolutas. Esto implicaría una asignación proporcional de curules y alcaldías para los principales partidos, garantizando así una representación más justa y evitando la dictadura de un solo partido.
La segunda corrección es la implementación de la alternatividad obligatoria en todos los cargos electivos, lo que eliminaría la posibilidad de reelección y la perpetuidad en el poder. Esto permitiría una rotación de los representantes en las cámaras legislativas y los ayuntamientos, promoviendo una mayor diversidad en la política dominicana.
Agenda legislativa y referéndum
La tercera propuesta se centra en la creación de una agenda legislativa bianual que incluya la práctica del referéndum. Esto permitiría que el pueblo dominicano decida sobre cambios, leyes y proyectos, retirando el poder de decisión de manos de intereses particulares y asegurando que las decisiones reflejen la voluntad popular.
Finalmente, se sugiere la ratificación de medio término para todos los cargos electivos y órganos constitucionales. Esta medida permitiría destituir a aquellos funcionarios que no cumplan con su deber, evitando que los ciudadanos tengan que esperar cuatro años para corregir errores en la gestión pública.
Estos cambios son considerados fundamentales para revitalizar la democracia en el país y restaurar la confianza del pueblo en sus representantes. Se reconoce que será necesario realizar modificaciones a la constitución, pero se enfatiza que estas deben ser impulsadas por el mismo pueblo a través de un referéndum.
La advertencia es clara: si no se implementan estas reformas, la República Dominicana podría enfrentar un futuro incierto, marcado por el caos y la anarquía. Por lo tanto, se hace un llamado a dejar de lado la politiquería y a organizar un gran referéndum que permita al pueblo tomar las riendas de su destino.

