La crisis económica en Cuba ha llevado a las personas mayores a enfrentar crecientes dificultades para sobrevivir. Este país, uno de los más envejecidos de América Latina, se encuentra en una situación crítica, donde muchos ancianos no pueden ni siquiera alimentarse adecuadamente.
Los cubanos que ahora tienen entre 70 y 80 años vivieron momentos históricos desde la llegada de Fidel Castro a La Habana, pero hoy parecen estar abandonados a su suerte en medio de esta crisis. La situación se ha vuelto insostenible, y muchos buscan apoyo en instituciones estatales o iglesias.
Apoyo comunitario
En La Habana Vieja, la iglesia del Espíritu Santo ofrece ayuda a casi 50 ancianos que acuden tres veces por semana en busca de una comida caliente. Esta es una de las pocas opciones que tienen para mitigar el hambre que enfrentan diariamente.
Carmen Casado, una ingeniera química jubilada de 84 años, es un ejemplo de esta realidad. Su pensión mensual de 2,000 pesos cubanos, equivalente a unos 4 dólares en el mercado informal, no le permite cubrir sus necesidades básicas. Sin hijos y sin remesas de familiares en el extranjero, vive sola en un edificio deteriorado del siglo XIX y culpa a Estados Unidos por las dificultades que enfrenta la isla.
La crisis económica en Cuba se ve agravada por un bloqueo energético y una crisis demográfica que ha llevado al país a ser el más envejecido de la región. La baja natalidad y la emigración de jóvenes cubanos son factores que han contribuido a esta problemática.
La situación de los ancianos en Cuba refleja el impacto de múltiples crisis que afectan a la población, dejando a muchos en condiciones de vulnerabilidad y sin acceso a recursos básicos para su subsistencia.
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