GUAYAQUIL (ECUADOR). – El movimiento correísta anunció que llevará su denuncia ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en medio de la creciente tensión política en Ecuador.
Esto ocurre tras la suspensión de su principal fuerza política y las investigaciones judiciales en curso.
La Revolución Ciudadana (RC), liderada por el expresidente Rafael Correa, informó que enviará una delegación la próxima semana al organismo hemisférico.
Su objetivo es denunciar lo que consideran una “ruptura democrática” en el país.
La organización sostiene que la suspensión, dictada por la justicia electoral, es una medida “ilegal” que vulnera el sistema democrático.
Durante una rueda de prensa en Guayaquil, la presidenta del movimiento, Gabriela Rivadeneira, explicó que ya han remitido documentos a la OEA.
Crisis y Persecución Política
La crisis se intensificó después de que el Tribunal Contencioso Electoral suspendiera por nueve meses a la RC.
Esto se enmarca en una investigación por presunto lavado de activos, conocida como el caso “Caja Chica”.
En este proceso figuran como investigados Correa, la excandidata presidencial Luisa González y otros dirigentes.
El correísmo denuncia que estas acciones son parte de una persecución política destinada a impedir su participación en las próximas elecciones locales.
Estas elecciones están previstas para noviembre de 2026, tras ser adelantadas por el Consejo Nacional Electoral.
A pesar de la suspensión, la dirigencia del movimiento asegura que buscará mecanismos para estar presente en los comicios.
Esto se realizará mediante alianzas con otras organizaciones políticas, cuyos nombres se anunciarán en mayo.
Cuestionamientos al Sistema Electoral
El movimiento opositor también cuestiona la transparencia del sistema electoral. Advierte sobre una supuesta pérdida de confianza en las instituciones.
En este contexto, consideran clave acudir a la OEA, que tendrá un rol de observación en los próximos procesos electorales.
Las declaraciones se producen en un clima político marcado por acusaciones cruzadas entre el oficialismo del presidente Daniel Noboa y el correísmo.
Además, las tensiones regionales han influido en el debate interno ecuatoriano.

