La corbata es considerada un accesorio esencial para los caballeros en actividades diplomáticas formales, según las normas de la Etiqueta contemporánea. Su uso se destaca en la representación oficial del Estado en el exterior y es clave para el adecuado vestir masculino en este ámbito.
El traje de calle, que incluye chaqueta y pantalón, puede opcionalmente llevar chaleco, y debe estar compuesto por piezas del mismo tejido y color. Los colores clásicos como negro, azul marino o gris humo de Londres son preferidos, aunque en climas cálidos se pueden elegir tonos más variados.
Para completar el traje, se recomienda una camisa blanca de mangas largas, preferiblemente con puños franceses y gemelos. La corbata de seda, ya sea lisa o de diseño convencional, es un componente importante, junto con otros accesorios como un pañuelo en el bolsillo superior de la chaqueta y zapatos que deben coincidir en color con la correa.
En actividades diplomáticas, se puede incluir un distintivo para solapa de una condecoración, así como un pin simbólico de la bandera o escudo nacional, limitando a un solo accesorio en la solapa para mantener la sobriedad requerida.
Las normas de vestimenta son generalmente aplicables en regímenes republicanos, pero en actividades solemnes de regímenes monárquicos o en ocasiones especiales, se exige un «código de vestimenta» que determina trajes de etiqueta para caballeros y un atuendo femenino que armonice con el masculino.
La corbata de lazo, o corbatín, se reserva para eventos de mayor solemnidad, siendo comúnmente negra o blanca. Sin embargo, si el «código de vestimenta» lo permite, se puede usar un corbatín de otros colores en lugar de la corbata.
El uso del traje de calle debe ajustarse al carácter de la actividad, siempre siguiendo las normas de Etiqueta y el «código de vestimenta» correspondiente. La atención al detalle en la vestimenta refleja la dignidad de la persona y su respeto hacia los demás y la institución que representa.
Finalmente, proyectar una imagen adecuada al vestir es fundamental, ya que demuestra respeto hacia la actividad y los anfitriones presentes.

