La consulta diaria de la neuróloga pediátrica Zuleyki Tejeda se ha convertido en un reflejo de los cambios que enfrenta la infancia en la era digital.
Cada vez más, los padres acuden preocupados por la falta de concentración, la dificultad para seguir instrucciones y el desinterés de sus hijos por actividades que antes disfrutaban.
Tejeda señala que la exposición digital excesiva, especialmente cuando es pasiva y no supervisada, se asocia con peores resultados cognitivos.
Aunque la magnitud del efecto varía entre estudios, es un tema que merece atención.
La especialista aclara que no se puede culpar únicamente a plataformas como TikTok. Sin embargo, advierte que la exposición constante a contenidos breves y estimulantes está relacionada con mayores dificultades de atención, especialmente en los niños más pequeños.
Impacto en la atención y el aprendizaje
Tejeda explica que no se trata solo del tiempo frente a la pantalla, sino del tipo de contenido y la edad del niño.
También es crucial considerar qué actividades están siendo desplazadas por el consumo digital.
En su práctica, observa que no hay una pérdida general de memoria, sino fallas en procesos clave como la atención sostenida y la memoria de trabajo.
Los niños tienden a cambiar de foco rápidamente y se frustran con tareas largas o poco estimulantes.
El cerebro infantil aprende de lo que practica repetidamente. Si un niño está expuesto a estímulos breves y cambiantes, puede volverse menos tolerante a actividades que requieren esfuerzo mental, como leer o resolver problemas.
Recomendaciones para un uso equilibrado
Tejeda enfatiza que el uso excesivo de pantallas puede afectar el rendimiento escolar a largo plazo.
Esto es especialmente cierto cuando el uso es desorganizado y compite con el sueño y la actividad física.
La evidencia muestra que hay una relación entre mayor exposición a pantallas y peores resultados académicos, especialmente en lectura y matemáticas.
Sin embargo, aclara que no todos los niños se ven afectados de la misma manera.
En cuanto a los videojuegos, algunos pueden estimular habilidades como la memoria de trabajo y la atención selectiva, pero el equilibrio es clave.
La clave está en el tipo de juego, la duración y la supervisión adecuada.
Tejeda advierte sobre las señales de un uso problemático de pantallas, como la irritabilidad al retirar el dispositivo o la pérdida de interés en otras actividades.
Estas señales pueden afectar el desarrollo emocional y cognitivo del niño.
Finalmente, recomienda evitar pantallas en menores de dos años, limitar su uso a una hora diaria entre los dos y cinco años, y priorizar el equilibrio entre tecnología, sueño y vida familiar en niños mayores.

