Cientos de opositores al régimen de Teherán protestaron este lunes afuera del estadio de Los Ángeles, donde Irán se enfrenta a Nueva Zelanda en su debut en la fase de grupos del Mundial. Los manifestantes, que portaban la antigua bandera de Irán, la del león con la espada, expresaron su rechazo a la selección, a la que consideran un instrumento de propaganda del gobierno iraní.
«Este equipo no es del pueblo iraní, es del régimen», afirmó Ava Amin, una estudiante de filosofía que aboga por un cambio en su país. Amin también destacó la represión en Irán, señalando que «cuando la gente es asesinada, lo ignoran y se quedan callados».
Operativo de seguridad y manifestaciones
El partido se lleva a cabo bajo un estricto operativo de seguridad, ya que la comunidad iraní en Los Ángeles, conocida como «Tehrangeles», había anunciado su intención de manifestarse. Muchos miembros de la diáspora se oponen a la República Islámica y buscan aprovechar la atención del Mundial para denunciar los abusos del régimen que lleva 47 años en el poder.
Durante la protesta, algunos manifestantes mostraron fotografías de las víctimas de la represión en Irán, que dejó miles de muertos en enero, según organizaciones no gubernamentales. «Perdimos a tanta gente en enero», lamentó Amin, quien enfatizó que están allí para ser la voz de quienes claman por libertad en Irán.
Algunos manifestantes expresaron su intención de ingresar al estadio con la antigua bandera oculta, con la esperanza de exhibirla durante el partido. Sin embargo, mostrar este símbolo está prohibido por las autoridades iraníes y contradice el reglamento de la FIFA, que prohíbe manifestaciones políticas en sus eventos.
Teherán ha amenazado con suspender el partido si se produce la exhibición de la bandera. Este evento es el último capítulo en la complicada situación del Team Melli en la Copa del Mundo, que se celebra en Canadá, Estados Unidos y México.
La participación de Irán estuvo en duda hasta el último momento debido a la guerra iniciada en febrero por Estados Unidos e Israel. El equipo tuvo que trasladarse a Tijuana, México, en lugar de Estados Unidos, y varios miembros del cuerpo técnico no pudieron obtener visados para asistir a los partidos en territorio estadounidense.
El domingo, Estados Unidos anunció haber alcanzado un acuerdo con Irán que podría marcar el fin de las hostilidades entre ambos países.

