Colombia se prepara para las elecciones presidenciales del próximo domingo, enfrentando desafíos económicos como el aumento de la deuda pública y el deterioro fiscal, lo que pone en riesgo los avances sociales logrados durante el Gobierno de Gustavo Petro. Los candidatos discuten cómo mantener los programas sociales sin agravar la situación fiscal ni afectar la confianza de los inversionistas, un debate que podría definirse en una segunda vuelta el 21 de junio.
A pesar de evitar una recesión desde que Petro asumió en 2022, el crecimiento económico ha sido moderado, con un aumento del producto interno bruto (PIB) del 2,6 % en 2025, tras un crecimiento del 1,5 % en 2024, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). En el primer trimestre de este año, la economía creció un 2,2 %, impulsada por sectores como la administración pública, salud y educación, aunque la construcción y la minería siguen débiles.
Políticas sociales y críticas a la gestión fiscal
El oficialismo atribuye la recuperación económica a las políticas sociales de Petro, que incluyen aumentos consecutivos del salario mínimo, que alcanzó un 23,7 % en 2026, llegando a dos millones de pesos mensuales (aproximadamente 463 euros/539 dólares) con el auxilio de transporte. También se han ampliado los subsidios para adultos mayores y hogares vulnerables, considerados esenciales para fortalecer el consumo interno y reducir la desigualdad.
El exsenador Roy Barreras, defensor de este modelo, destacó en un debate que el salario mínimo vital ha sido un éxito, beneficiando a tres millones de ancianos con subsidios. Barreras afirmó que una parte significativa del electorado desea que continúe el cambio iniciado por Petro.
El senador Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, también ha respaldado la continuidad de las políticas económicas y sociales de Petro, enfocándose en programas sociales y la transición energética. Sin embargo, el déficit fiscal y la deuda neta del Gobierno central, que alcanzó el 61,5 % del PIB en el primer trimestre de 2025, son preocupaciones constantes para analistas y calificadoras internacionales.
Visiones opuestas sobre el futuro económico
La inversión extranjera directa ha mostrado signos de debilitamiento, especialmente en sectores clave como el petróleo y la minería, lo que ha llevado a varios candidatos a criticar el aumento del gasto público y la falta de confianza inversora. Sergio Fajardo, del partido Dignidad y Compromiso, ha enfatizado la necesidad de responsabilidad fiscal para estimular la inversión privada y el crecimiento económico.
Abelardo de la Espriella, candidato ultraderechista, propone reducir la burocracia y fomentar la producción nacional como soluciones al deterioro fiscal. Por su parte, la senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, aboga por reactivar sectores extractivos y ofrecer mayor seguridad jurídica para atraer capital extranjero, defendiendo el uso de técnicas como el ‘fracking’.
La decisión del Gobierno de Petro de no firmar nuevos contratos de exploración petrolera ha intensificado el debate sobre cómo financiar la transición energética sin comprometer el crecimiento económico. Las diferencias entre candidatos reflejan visiones opuestas sobre el futuro económico del país, con sectores afines al petrismo defendiendo el gasto social y la oposición priorizando el crecimiento y la estabilidad macroeconómica.
Con este panorama, los colombianos se preparan para acudir a las urnas el próximo domingo, donde no solo se decidirá la sucesión de Petro, sino también el rumbo del modelo económico y social del país.

