El Colegio Médico Dominicano enfrenta una crisis por violaciones a la Ley de Colegiación 68-03, que regula su funcionamiento y establece normas claras para sus organismos internos. La situación ha sido provocada por acciones del presidente de la regional del distrito, quien ha convocado asambleas en varios hospitales de la capital, contraviniendo lo estipulado en el reglamento del Consejo Nacional.
Este reglamento establece que las asambleas para elegir delegados deben realizarse en noviembre y diciembre del año electoral, lo que no se ha cumplido en el caso actual. La falta de respeto a estas normas ha generado un ambiente de descontrol, donde algunos gremialistas actúan sin considerar las consecuencias legales de sus acciones.
La ambición de ciertos líderes ha transformado al Colegio Médico en un espacio donde prevalece el caos, y donde las decisiones se toman sin un marco legal adecuado. Esta situación ha debilitado la credibilidad de la organización, que históricamente ha luchado por los derechos de los médicos y la salud del pueblo dominicano.
Los dirigentes que defienden la institucionalidad del colegio deben actuar con firmeza para detener estas prácticas ilegales. Es esencial que se respete la Ley de Colegiación y que se tomen medidas para restaurar el orden y la ética dentro de la organización.
La falta de acción ante estas violaciones podría llevar a que los verdaderos defensores de la ley sean marginados o incluso «devorados» por aquellos que buscan aprovecharse de la situación. La responsabilidad recae en los gremialistas auténticos, quienes deben alzar la voz y exigir el cumplimiento de las normativas establecidas.
En este contexto, es crucial que los líderes comprometidos con un gremialismo ético se unan para frenar el desorden y garantizar que el Colegio Médico funcione dentro de los parámetros legales. La defensa de la institucionalidad es una tarea que debe ser asumida con seriedad por todos los involucrados.
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