Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Polonia, los cinco países europeos con mayor gasto en defensa, reafirmaron este lunes su apoyo a Ucrania y su unidad frente a los ataques «híbridos» de Rusia. El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, destacó que Moscú busca «romper la confianza en nuestras instituciones», pero aseguró que no lo logrará.
Pistorius subrayó que el presidente ruso, Vladímir Putin, intenta generar miedo y que la respuesta debe ser «tranquilidad y determinación». Por su parte, el viceministro polaco de Defensa, Pawel Zalewski, calificó los ataques híbridos rusos de «brutales» y enfatizó la importancia de colaborar con Estados Unidos, un socio clave de la OTAN, a pesar de que Washington busca reducir su contribución a la defensa europea.
Zalewski también hizo hincapié en la necesidad de un proceso coordinado para reforzar el pilar europeo de defensa y evitar brechas. El ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, describió los ataques híbridos como una «guerra cobarde», señalando las operaciones de influencia dirigidas a los jóvenes.
La ministra francesa, Catherine Vautrin, anfitriona de la reunión del E5, confirmó que Ucrania ha restablecido sus capacidades de satélites tras las restricciones de Starlink, pero advirtió que el país debe equiparse para disminuir su dependencia de Estados Unidos.
El responsable británico de Defensa, Wes Streeting, consideró que el desafío ruso es la mayor amenaza para Europa desde el final de la Guerra Fría. Afirmó que su Gobierno planea un incremento significativo en el presupuesto de defensa para alcanzar el 2,7% del PIB, cumpliendo así con el compromiso de la OTAN.
En la reunión en París también participaron la secretaria general adjunta de la OTAN, la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, y el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius. Kallas mencionó los recientes ataques rusos a infraestructuras energéticas en Ucrania, indicando que «hay poca esperanza para la paz en Ucrania», lo que implica la necesidad de reforzar las acciones contra Moscú.
Los ministros también discutieron otros conflictos, incluyendo la situación en Oriente Medio, donde Kallas advirtió sobre el riesgo de una escalada mayor que «sólo tendría perdedores».

