Científicos españoles han logrado el nacimiento de tres íbices o cabras montesas (Capra pyrenaica) mediante fecundación in vitro, una técnica que podría ayudar a conservar esta especie endémica de la Península Ibérica. La investigación fue realizada por un equipo del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) del CSIC, que extrajo gametos de ejemplares muertos en reservas de caza en Madrid y Málaga.
El equipo aplicó diversas técnicas de reproducción asistida, comenzando por la criopreservación de espermatozoides en nitrógeno líquido, lo que permite conservar el semen para su uso posterior en inseminaciones. Según el investigador Julián Santiago Moreno, es crucial recoger los espermatozoides en las primeras ocho horas tras la muerte del animal para mantener su capacidad fecundante.
En los laboratorios, los investigadores extrajeron ovocitos de ovarios postmortem, los maduraron in vitro y los fecundaron con espermatozoides descongelados en un medio de cultivo específico. Después de la fecundación, los cigotos se cultivaron en un entorno controlado hasta alcanzar el estadio de blastocisto, momento en el que fueron criopreservados para su futura transferencia a hembras receptoras.
El equipo optimizó las técnicas de fecundación in vitro basándose en estudios previos, lo que permitió el desarrollo de una reserva genética completa, incluyendo tanto machos como hembras. Esta técnica actual supera limitaciones anteriores, ya que permite madurar ovocitos postmortem y congelar embriones, lo que facilita la reconstrucción de poblaciones enteras.
Los embriones obtenidos fueron vitrificados, un proceso que evita la formación de cristales de hielo y permite la creación de bancos de embriones criopreservados. El investigador Pablo Bermejo Álvarez destacó que estos bancos podrían ser útiles para recuperar ecotipos tras catástrofes naturales o brotes infecciosos.
Los embriones vitrificados fueron transferidos a cinco hembras receptoras, resultando en el nacimiento de tres cabritos. De ellos, dos machos se encuentran en perfecto estado de salud, mientras que la tercera cría falleció tras el parto debido a la falta de calostro de la hembra receptora, según Priscila Ramos-Ibeas.
Aunque la cabra montés es relativamente común en algunas regiones, su aislamiento la hace vulnerable a diversas amenazas. Las técnicas desarrolladas en este estudio son consideradas herramientas clave para prevenir la extinción de subespecies como la cabra montés lusitánica y el bucardo, cuyo último ejemplar murió hace 26 años.
Los autores concluyen que esta tecnología, que no se había aplicado con éxito a ninguna especie de íbice, podría ser utilizada en programas de conservación de otras especies de ungulados de montaña en peligro de extinción.

