La campaña para la segunda vuelta presidencial en Colombia comenzó con un fuerte enfrentamiento entre el izquierdista Iván Cepeda y el ultraderechista Abelardo de la Espriella, quienes intercambiaron acusaciones e insultos poco después del cierre de las urnas. La tensión política se intensifica de cara a la votación del próximo 21 de junio, marcada por ataques personales entre ambos candidatos.
Este lunes, De la Espriella llamó «cobarde» a Cepeda al responder a su propuesta de debatir públicamente antes de la segunda vuelta. El candidato de derecha criticó que su rival no aceptara participar en debates durante la campaña previa a la primera ronda electoral.
Durante un discurso en Bogotá, Cepeda dedicó gran parte de su intervención a criticar la trayectoria de De la Espriella, a quien acusó de ser un «estafador de estafadores» y representante del «fascismo mafioso». También lo señaló por promover posiciones misóginas y homófobas, y lo describió como un símbolo de un retorno a la «parapolítica, narcotraficante, mafiosa, plutocrática y corrupta».
Cepeda advirtió que un eventual gobierno de De la Espriella implicaría el desmantelamiento de las políticas sociales del presidente Gustavo Petro, llamando a la izquierda a unirse para evitar que su adversario acceda al poder.
Horas después, De la Espriella, desde Barranquilla, respondió con un discurso contundente, acusando a Cepeda de «narcoterrorista» y vinculándolo con las extintas FARC y el ELN. Afirmó que Cepeda representa la continuidad de un proyecto político que busca perpetuarse en el poder.
De la Espriella también se dirigió al presidente Petro y a Cepeda, llamándolos «delincuentes» y advirtiendo que no deben desconocer la voluntad popular tras las críticas del mandatario sobre el escrutinio preliminar.
La controversia también se extendió a la camiseta amarilla de la selección colombiana de fútbol, que se convirtió en un tema de discusión electoral. Cepeda cuestionó el uso de esta prenda por parte de De la Espriella y sus seguidores, pidiendo una posición oficial de la Federación Colombiana de Fútbol.
El candidato izquierdista argumentó que la camiseta es un símbolo nacional que pertenece a todos los colombianos y recordó que hay restricciones sobre su uso con fines comerciales y políticos. Calificó este uso como «oportunista» y solicitó un análisis de las implicaciones jurídicas de su empleo en la campaña.
Esta polémica se suma al clima de creciente polarización en la carrera presidencial colombiana, donde ambos candidatos buscan consolidar apoyos en una campaña que promete intensificarse en las próximas semanas.

