Muchos amigos me preguntan por qué no lanzo una candidatura presidencial. Les respondo que estoy reuniéndome en consulta con fuerzas vitales del país nacional y político, explicando que en estos momentos urge construir una Nueva República para salvar la Nación Dominicana.
Es necesario renovar a fondo el sistema político, partidario y electoral, que se encuentra actualmente en su fase terminal del ciclo histórico.
La intención es dejar de repartir como favores lo que debe garantizarse como derechos y libertades.
Además, se busca crear una economía realmente productora de riquezas y prosperidad para todos, basada en un capitalismo popular de amplia base, rompiendo con los esquemas de alta concentración y cartelización.
Es fundamental evitar que el techo y las columnas de la República, que están agrietadas y corrompidas, se derrumben.
El legado de Duarte, Los Trinitarios, los restauradores y los soberanistas está en juego. Los retos y peligros que enfrentamos son muchos y complejos, y los poderes hegemónicos, no solo el partido en el gobierno, lejos de enfrentarlos adecuadamente, los estimulan con posiciones ambiguas y irresponsables.
Esta situación requiere un entendimiento y voluntad del pueblo en general, así como de los ciudadanos más conscientes y dispuestos.
Un llamado a la unidad nacional
Es crucial que nos unifiquemos más allá de los partidos, las ideologías y los intereses corporativos.
Este mensaje patriótico de lucha nacional será predicado a todos, y si es acogido, entonces será un paso hacia adelante.
No deseo ser el administrador de “una Finca con Pasaporte RD de unos pocos dueños”, ni participar en procesos donde los poderosos “electores en la sombra” son quienes realmente deciden.
Los dominicanos no deben ser anulados en su condición de ciudadanos, ni mucho menos desplazados por la implantación del esquema del estado mercado insular binacional.
Este es un crimen perverso y sofisticado que se está ejecutando en nuestra América. Estoy decidido a construir una Nueva República que salve la Nación histórica de nuestros ancestros y de nuestros descendientes.
El objetivo es establecer un Proyecto Nacional unificador, fuerte e integrador, levantando más que nunca nuestro lema de Dios, Patria y Libertad.
Estoy determinado a lograr un cambio profundo en la conciencia colectiva e individual de los dominicanos, así como en sus valores, creencias y actitudes.
Si se presenta la oportunidad de procurar la presidencia, estoy dispuesto a asumir esa responsabilidad.
Sin embargo, no perderé de vista que lo fundamental es el compromiso con una Nueva República para salvar la Nación.
Este esfuerzo debe contar con el impulso poderoso de un movimiento nacional que conserve nuestra dominicanidad y transforme nuestras estructuras.
La construcción de un futuro mejor para todos es una tarea que debemos asumir juntos.

