La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) está llevando a cabo intervenciones en las cañadas de varios sectores del Gran Santo Domingo para mejorar la calidad de vida de sus residentes. Bajo la dirección de Felipe Suberví (Fellito), este programa busca transformar espacios históricamente afectados por la contaminación y la desigualdad territorial. Las obras están diseñadas para beneficiar a más de 375,000 personas, con un enfoque en la recuperación del patrimonio familiar.
Un ejemplo de esta transformación se encuentra en Ciudad Agraria, donde se está interviniendo el tramo Guajimía–Ciudad Agraria–Bayona, que abarca aproximadamente 1,900 metros. Esta iniciativa forma parte de un programa más amplio que incluye ocho intervenciones en Santo Domingo Oeste, como las cañadas El Indio y Buenos Aires de Herrera, que ya han sido entregadas.
El programa abarca un total de aproximadamente 7,220 metros de intervención. Aunque algunas obras aún están en ejecución, se espera que su finalización genere un impacto positivo en la plusvalía de las viviendas cercanas, que actualmente sufren por estar rodeadas de condiciones ambientales desfavorables.
La mejora del entorno no solo busca eliminar problemas de drenaje, sino también crear condiciones que fomenten el aumento del valor inmobiliario. Una propiedad que antes estaba expuesta a inundaciones y malos olores, podría ver incrementado su atractivo comercial tras la intervención.
La inversión pública en estos proyectos, que asciende a RD$188.6 millones en las cañadas de El Indio y Buenos Aires de Herrera, tiene un impacto estimado en más de 25,000 residentes. El presidente Luis Abinader ha apoyado estas iniciativas, que deben ser evaluadas no solo por la cantidad de kilómetros intervenidos, sino también por su sostenibilidad y los beneficios tangibles para las familias.
Estas obras también plantean la necesidad de reflexionar sobre la justicia territorial, ya que muchas transformaciones urbanas han ignorado a sectores populares. La recuperación de las cañadas podría ayudar a cerrar esta brecha, siempre que se garantice un mantenimiento adecuado y la participación activa de la comunidad.
Finalmente, el verdadero progreso se mide en la tranquilidad de las familias, en su seguridad y en la posibilidad de que su vivienda, construida con esfuerzo, tenga un futuro prometedor. La transformación de las cañadas no solo cambia el paisaje, sino que también mejora la dignidad y las oportunidades de quienes allí residen.

