El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, lanzó una operación militar de rescate en Haití tras el secuestro de cuatro aerotécnicos de la Fuerza Armada salvadoreña el 18 de octubre, quienes fueron capturados por pandillas cerca de Croix-des-Bouquets, en las afueras de Puerto Príncipe. Bukele, con el apoyo de Donald Trump, planea aumentar el número de tropas en el país caribeño. La operación busca recuperar a los militares con vida y enviar un mensaje a las bandas responsables del secuestro.
En su discurso, Bukele enfatizó que no se trata de una invasión, sino de una misión de rescate. Afirmó que su objetivo es liberar a los cuatro aerotécnicos y advirtió a las pandillas que enfrentarán consecuencias. Comparó la situación de Haití con la violencia que vivió El Salvador, sugiriendo que su modelo de seguridad podría ser efectivo en el país vecino.
El presidente salvadoreño prometió que sus tropas se retirarán inmediatamente si logran liberar a los militares sanos y salvos. Además, dejó claro que no tienen interés en los recursos de Haití, asegurando que su misión es exclusivamente humanitaria. Bukele también lanzó un ultimátum a las bandas, indicando que la decisión de su destino depende de ellas.
La situación en Haití no es nueva para Bukele, quien ha expresado en el pasado su deseo de aplicar su modelo de seguridad en el país. En marzo de 2024, mencionó en redes sociales que las pandillas debían ser eliminadas, y el reciente secuestro le proporciona una oportunidad para demostrar resultados en un contexto donde otros gobiernos han fracasado.
El «modelo Bukele» ha comenzado a influir en otros países de la región. Recientemente, Costa Rica inauguró una megacárcel con la cooperación de El Salvador, y otros líderes en América Latina han mostrado interés en replicar su enfoque. Sin embargo, la intervención en Haití representa un cambio significativo, ya que sería la primera vez que soldados salvadoreños implementan este modelo en otro país.
Bukele no solicitó autorización a la ONU para esta operación, sino que se comunicó directamente con Washington, donde Trump le dio luz verde. A pesar de la aprobación, Estados Unidos no proporcionará recursos adicionales, como drones o aviones de transporte, lo que podría limitar la efectividad de la misión.
La relación entre Bukele y Trump ha sido cercana, lo que ha permitido a El Salvador actuar con mayor libertad en temas de seguridad y migración. Haití se convierte en un escenario clave para que Bukele demuestre su capacidad de liderazgo en la región, justo cuando se prepara para buscar un tercer mandato.
A pesar de las críticas sobre la situación en Haití, donde se le considera un «Estado fallido», Bukele busca posicionarse como una solución. Sin embargo, la intervención plantea interrogantes sobre la soberanía haitiana y el control de las operaciones en el terreno, así como la responsabilidad en caso de incidentes con civiles.
La urgencia del rescate de los cuatro militares es evidente, pero el éxito o fracaso de la misión podría tener repercusiones significativas para Bukele y su modelo de seguridad. Si logra rescatar a los soldados y debilitar a las pandillas, podría consolidar su imagen como líder en la región; de lo contrario, Haití sumaría otra intervención fallida a su historia.

