El Gobierno de Brasil denunció este jueves que el nuevo arancel del 25 % impuesto por Estados Unidos es una represalia por no haber accedido a las «demandas irrazonables» de la Administración de Donald Trump, que buscaba exclusividad en ciertos sectores de la economía brasileña. El canciller brasileño, Mauro Vieira, afirmó que Brasil no se ha doblegado ante estas exigencias durante las negociaciones.
Vieira destacó que las demandas de EE.UU. incluían una apertura total y exclusiva de sectores enteros de la economía brasileña sin ofrecer contrapartidas para los productos brasileños. «En otras palabras, exigían la capitulación», subrayó el ministro.
El canciller también defendió la disposición al diálogo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en respuesta a los comentarios del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien acusó a Lula de «no negociar de buena fe». Vieira calificó las declaraciones de Rubio como «inaceptables y ofensivas».
Entre las prácticas cuestionadas por EE.UU., Vieira mencionó el sistema de pagos automáticos PIX, las normas contra la corrupción, las leyes de protección de la propiedad intelectual y el acceso al mercado de etanol. A pesar de esto, Trump ha eximido a alrededor de 2,100 productos brasileños de los aranceles, incluyendo carne, pescados, café y petróleo, para evitar impactos en su mercado interno.
El canciller brasileño argumentó que la investigación de la USTR surgió como una forma de compensar la derrota que sufrió Trump en la Corte Suprema de EE.UU. el año pasado, donde se anuló su política unilateral de aranceles. Además, recordó que en los últimos 15 años, EE.UU. ha acumulado un superávit de 424,500 millones de dólares en el comercio con Brasil.
Vieira también señaló que el 76 % de las importaciones estadounidenses ingresaron a Brasil sin pagar aranceles el año pasado, lo que, según él, pone en duda las alegaciones de EE.UU. para justificar los nuevos aranceles. En respuesta a esta situación, Brasil activó el procedimiento para aplicar la ‘Ley de Reciprocidad’, que permite imponer represalias comerciales a otros países.

