Bolivia ha registrado el segundo nacimiento en un año de un pichón de águila arpía, una especie en peligro de extinción. Este evento, ocurrido en los bosques de la Amazonía boliviana, representa un avance significativo para el programa de conservación de esta ave, según la bióloga Gabriela Tavera.
La pequeña ave, que presenta una cabeza blanca y alas grises, es considerada la más grande de América. Tavera, coordinadora del Programa Nacional para la Conservación del águila arpía en Bolivia, destacó la rareza de dos nacimientos en un solo año, lo que subraya la importancia de estos eventos para la conservación de la especie.
Detalles del nacimiento
El águila arpía se extiende desde México hasta Argentina y es reconocida por su fuerza, capaz de sostener presas que superan su propio peso. En el Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia, esta especie está catalogada como «en peligro», lo que indica un alto riesgo de extinción.
El primer pichón documentado por el proyecto de conservación nació el año pasado en el Parque Nacional Amboró, mientras que el segundo llegó a principios de este año en una propiedad privada en el departamento de Santa Cruz. Ambos nacimientos se produjeron en una región de bosques húmedos, crucial para la supervivencia de la especie.
Los investigadores han podido observar todas las etapas del ciclo reproductivo del águila arpía, desde la construcción del nido hasta el cuidado del pichón, lo que proporcionará información valiosa sobre su comportamiento en Bolivia. Este ciclo dura aproximadamente dos años, durante los cuales el pichón se mantiene en el nido, protegido y alimentado por sus padres.
Una vez que el pichón se independiza, tarda otros tres años en alcanzar la madurez reproductiva. La águila arpía no solo es majestuosa, sino que también desempeña un papel ecológico crucial al regular las poblaciones de vertebrados en su hábitat.
La principal amenaza para esta especie es la pérdida de su hábitat debido a la deforestación. En 2021, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza la clasificó como «vulnerable», con una población mundial estimada entre 100,000 y 250,000 individuos.
En Bolivia, aún no se dispone de datos precisos sobre la población del águila arpía, lo que se ha convertido en uno de los objetivos del programa de conservación en marcha.

