Bolivia liberó el precio del dólar este lunes, después de 15 años de fijación gubernamental, en un intento por atraer divisas y enfrentar la peor crisis económica en cuatro décadas. El nuevo dólar oficial se estableció en 9.73 pesos bolivianos, lo que representa una devaluación de casi 40% respecto al valor de 6.96 fijado desde 2011.
La escasez de moneda extranjera ha provocado desajustes fiscales y monetarios, lo que ha llevado al auge de un dólar paralelo que se utiliza ampliamente a un precio superior al oficial. El presidente Rodrigo Paz afirmó que la medida busca «ordenar la economía» y facilitar la llegada de divisas al país.
Una vendedora de ropa en El Alto, uno de los principales mercados de Latinoamérica, comentó que el gobierno finalmente reconoce el precio que ya se estaba pagando en el mercado paralelo. En este contexto, muchos comerciantes informales deben importar productos a la cotización del dólar paralelo, que tiende a aumentar en momentos de inestabilidad política.
El precio del dólar oficial se ajustará diariamente según el promedio de las operaciones de compra en el sistema financiero, según lo decidido por el gobierno. Esta medida ha suscitado opiniones divididas entre economistas, como Fernando Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija, quien advirtió que podría haber un aumento en los precios de los bienes importados.
A pesar de esto, Romero considera que podría ser un primer paso hacia una economía más competitiva si se reactiva el flujo de exportaciones e inversiones extranjeras. Bolivia, con una población de 11.3 millones de habitantes, experimentó un auge económico en los años 2000 gracias a las exportaciones de gas y minerales, pero ha enfrentado problemas en la última década.
El estado de excepción decretado por Paz se produjo tras siete semanas de bloqueos de rutas por parte de sindicatos y organizaciones campesinas, lo que generó desabastecimiento en varias ciudades. El presidente ha responsabilizado a Evo Morales por las protestas, quien se encuentra prófugo de la justicia.
Morales enfrenta una orden de captura por un caso de presunta trata de menores, un tema que él califica como persecución política. La situación ha generado un clima de tensión en el país, donde la devaluación del dólar se considera una carga adicional para los trabajadores.

