BANGKOK.– La junta militar de Birmania ha confirmado la liberación del expresidente Win Myint, quien fue derrocado tras el golpe de Estado de 2021.
Esta excarcelación forma parte de una amnistía que beneficia a aproximadamente 4,500 presos en el país.
Sin embargo, la situación de Aung San Suu Kyi sigue siendo incierta, ya que continúa detenida en condiciones desconocidas.
La noticia de la liberación fue divulgada por medios controlados por el Ejército, que no proporcionaron información sobre el paradero de Suu Kyi.
Fuentes no oficiales sugieren que la premio Nobel podría haber sido trasladada a arresto domiciliario, aunque esta información no ha sido confirmada por fuentes independientes.
Un portavoz de la Liga Nacional para la Democracia (NLD) indicó que no se tiene conocimiento del paradero de la exlíder.
Personas cercanas a ella han visitado su residencia en Rangún, especulando sobre un posible traslado.
Detalles de la amnistía y situación de Suu Kyi
El abogado de Suu Kyi, U Min Sein, declaró que su situación es un “secreto del Gobierno”.
La defensa solo tiene acceso a información publicada por medios afines al régimen, lo que complica la situación legal de la exlíder.
La liberación de Win Myint coincide con una amnistía decretada por el general golpista Min Aung Hlaing, quien recientemente asumió la presidencia del país tras elecciones cuestionadas.
La medida incluye a 4,335 ciudadanos birmanos y 179 extranjeros, con reducciones de penas para algunos condenados a muerte.
Suu Kyi actualmente cumple una condena de 27 años de prisión, reducida desde 33, por cargos que ella rechaza.
Si se aplican los beneficios de la amnistía, su sentencia podría disminuir a 22 años, aunque su abogado no tiene confirmación al respecto.
Contexto político en Birmania
El golpe de Estado de 2021 interrumpió una década de transición democrática en Birmania, sumiendo al país en una crisis política y humanitaria.
Según la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos, más de 22,000 personas siguen detenidas por motivos políticos, y cerca de 8,000 han muerto desde la asonada.
A sus 80 años, Suu Kyi sigue siendo una figura clave en Myanmar, aunque permanece aislada del mundo exterior.
No tiene acceso regular a su familia, abogados o atención médica, lo que aumenta la preocupación internacional sobre su bienestar.
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