La casa donde nació el dictador nazi Adolf Hitler reabrió este miércoles como una comisaría de policía en Braunau am Inn, Austria, con el objetivo de evitar que el edificio se convierta en un lugar de peregrinación para quienes glorifican el nazismo.
El nuevo Centro Policial de la ciudad también albergará dependencias de la Academia de Seguridad, donde se impartirán cursos de formación para agentes, incluyendo contenidos sobre derechos humanos. Esta transformación busca integrar un edificio asociado al nacimiento de Hitler en las estructuras de un Estado democrático.
Durante la ceremonia de inauguración, el ministro del Interior austríaco, Gerhard Karner, destacó que la policía actual representa valores opuestos al simbolismo del lugar, como la democracia, el Estado de derecho y la defensa de la dignidad humana frente al extremismo y totalitarismo.
La remodelación del edificio ha cambiado su antigua fachada amarilla por una blanca y funcional, inspirada en su aspecto original del siglo XVII. Todo el material retirado durante las obras fue llevado a un lugar secreto para evitar que grupos neonazis lo usaran como reliquias.
Con la apertura de la comisaría, las autoridades buscan impedir que grupos neonazis acudan al lugar, ya que glorificar a Hitler es un delito en Austria, país que fue anexionado por la Alemania nazi entre 1938 y 1945.
Hitler nació en esta casa el 20 de abril de 1889 y vivió allí solo sus primeros tres años. Braunau, que hoy cuenta con 17,500 habitantes, ha sido desde los años 30 un punto de encuentro para nazis y, posteriormente, para grupos neonazis.
Recientemente, se reportó que hackers manipularon Google Maps para cambiar la dirección de la casa a un número asociado a un código utilizado por neonazis. La casa ha sido un imán para estos grupos, que han dejado flores y se han llevado recuerdos del lugar.
La inauguración de la comisaría cierra un largo debate sobre el uso de un edificio con un pasado tan simbólico. Desde 1972, el Estado austríaco alquiló el inmueble para evitar su transformación en un lugar de exaltación del dictador.
La casa permaneció vacía desde 2011 tras la salida de una ONG que atendía a personas con discapacidad. Luego de varios intentos fallidos de compra, el Estado expropió la vivienda en 2016, y una comisión de expertos recomendó darle un uso social o administrativo, evitando así su conversión en un museo que podría atraer a extremistas.
Finalmente, se optó por un uso policial, una decisión anunciada en 2019, que desalienta actos de apología del nazismo. El costo del proyecto, que inicialmente se estimó en cinco millones de euros, se elevó a cerca de 20 millones de euros debido a retrasos en las obras.

