La desaparición de la niña Brianna Genao Rosario, de tres años, el 31 de diciembre en Barreros, municipio de Imbert, Puerto Plata, ha conmocionado al país y ha puesto de nuevo sobre la mesa la alarmante problemática de la desaparición de niños en República Dominicana.
Brianna fue vista por última vez alrededor de las 5:00 de la tarde, vestida con un traje rosado, en la casa de su abuela. Desde entonces, su paradero es incierto, generando angustia y esperanza en su familia y la comunidad. La situación se complicó con la difusión de un video de una cámara de vigilancia que muestra a la menor en un colmado cercano, lo que ha suscitado más preguntas que respuestas.
Las autoridades han activado un operativo de búsqueda que involucra a la Policía Nacional, Dicrim, Defensa Civil, Fuerza Aérea, bomberos y unidades caninas, además del uso de drones del Sistema 911. La tensión aumentó cuando se encontró una chancleta que se presume pertenecía a Brianna cerca del río Pérez.
Hasta el momento, al menos cinco personas han sido interrogadas, incluyendo a su padre y un tío. Sin embargo, no se han proporcionado detalles concluyentes sobre el avance de las investigaciones.
Un patrón preocupante
La desaparición de Brianna no es un caso aislado. Este suceso revive otros episodios recientes que aún permanecen sin resolución en la memoria colectiva del país. Entre ellos se encuentra el caso de Roldanis Calderón, también de tres años, desaparecido el 30 de marzo de 2025 en Los Tablones, Jarabacoa. A pesar de una búsqueda intensiva, su paradero sigue siendo un misterio casi un año después.
Otro caso es el de Kendry Alcántara, de cuatro años, quien desapareció en abril de 2022 en Juan de Herrera. Su madre notó su ausencia mientras jugaba en el patio de su casa. A pesar de los esfuerzos de búsqueda, no se ha informado sobre el desenlace del caso.
Asimismo, Frainer Ciprián Montero, de cuatro años, desapareció el 4 de febrero de 2023 en Santo Domingo Este. Su madre ha continuado exigiendo respuestas, manteniendo la esperanza de encontrarlo con vida.
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Estos casos reflejan una inquietante realidad: la desaparición de niños y la falta de respuestas efectivas. A pesar de las búsquedas masivas iniciales, muchas de estas historias se desvanecen en el silencio institucional y el agotamiento social, dejando a las familias en una espera interminable.
La desaparición de Brianna Genao Rosario ha reavivado una alarma que debería haber permanecido activa y plantea una pregunta urgente: ¿qué falla en el sistema cuando los niños desaparecen y no regresan?
