Un ataque masivo ruso con misiles y drones en Kiev dejó al menos 23 muertos este jueves, evidenciando la vulnerabilidad de las defensas aéreas de Ucrania ante los misiles balísticos rusos. La Fuerza Aérea ucraniana informó que el Ejército ruso lanzó 74 misiles y 496 drones, de los cuales se lograron neutralizar 476 drones y 48 misiles. Sin embargo, solo se derribaron cuatro de los 24 misiles balísticos Iskander-M utilizados en el ataque.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reconoció la situación y solicitó a Estados Unidos una respuesta rápida a su petición de fabricar sistemas antiaéreos Patriot y misiles para estos sistemas. Estos son considerados los únicos capaces de contrarrestar con efectividad los misiles balísticos rusos. Además, Zelenski destacó la necesidad de avanzar en conversaciones con Alemania y otros aliados europeos para desarrollar tecnología antimisiles balísticos en el continente.
Zelenski subrayó que los suministros de defensas antiaéreas son una «prioridad crítica» para su Ejército y pidió a sus socios, especialmente europeos, que continúen contribuyendo con fondos para adquirir misiles interceptores PAC-3 para los sistemas Patriot. Actualmente, Ucrania depende de estos suministros, que dejaron de ser enviados de forma gratuita por Estados Unidos con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Las autoridades ucranianas y varios canales de Telegram publicaron imágenes de edificios residenciales y comerciales destruidos o dañados en el ataque. La primera ministra, Yulia Sviridenko, denunció impactos directos en más de veinte edificios en Kiev, donde se encontraron los cuerpos de las 23 víctimas y más de ochenta heridos.
Timur Tkachenko, responsable de la Administración Militar de Kiev, confirmó el número de muertes y expresó sus condolencias a los afectados. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso justificó el ataque, afirmando que tenía como objetivo fábricas de misiles y almacenes de drones en la capital ucraniana.
El parte ruso incluyó una lista de objetivos alcanzados, como la fábrica de componentes radioelectrónicos Radioniks y la planta de montaje de drones ATLON AVIA, así como depósitos de combustible para el Ejército ucraniano. En respuesta, las autoridades rusas informaron de un ataque ucraniano a una refinería de Lukoil en Nizhni Nóvgorod, que dejó un muerto.
El Estado Mayor ucraniano reportó varios objetivos militares alcanzados por sus fuerzas en las primeras horas del jueves. El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, afirmó haber derribado 327 drones ucranianos en diversas regiones, incluyendo el mar Negro y el mar de Azov.
Este ataque masivo de Rusia, que superó en número a los lanzamientos ucranianos, fue anticipado por Zelenski, lo que sugiere que el país estaba acumulando armamento para llevar a cabo una ofensiva de gran escala.

