El asistencialismo en el campo dominicano, que se ha implementado desde la década de 1970, enfrenta una crisis que exige una mejor focalización de los subsidios y un impulso hacia la eficiencia productiva y competitividad frente a Centroamérica y Estados Unidos. A pesar de los esfuerzos del Estado por mantener la agropecuaria tras la pandemia, la necesidad de incrementar la producción y productividad se vuelve cada vez más urgente.
Desde la firma del acuerdo de libre comercio DR-CAFTA en 2004, el país ha tenido que enfrentar retos significativos para elevar la eficiencia en la producción agrícola. La política de apoyo a pequeños y medianos productores, iniciada por Balaguer y continuada por otros gobiernos, es un legado que el actual gobierno del PRM debe gestionar.
Impacto de los Subsidios en la Productividad
La economía dominicana ha evolucionado de ser esencialmente agrícola a diversificarse con manufactura, turismo y otros servicios, aunque sectores como el azúcar, cacao, café y tabaco se mantienen competitivos gracias a grandes plantaciones. Sin embargo, el costo de los subsidios se ha vuelto un desafío, especialmente en los subsectores de arroz y avicultura, que son cruciales para la economía.
El Banco Agrícola ha otorgado préstamos significativos al sector agropecuario, alcanzando los 125 mil millones de pesos hasta 2019, y este año ha superado los 56 mil millones de pesos en su cartera de préstamos. A pesar de la recuperación en la recuperación de créditos, la dependencia del Estado para la capitalización sigue siendo alta.
En el caso del arroz, de más de 500 factorías que existían, solo 130 están operativas, y el 40% de ellas procesa el 80% de la cosecha. La productividad ha mejorado, alcanzando un promedio de 5.44 quintales por tarea, pero el sector aún enfrenta desafíos para satisfacer la creciente demanda.
La producción esperada de arroz para este año se aproxima a 16 millones de quintales, mientras que la demanda se sitúa en 14 millones de quintales. A pesar de los avances, el cultivo sigue siendo vulnerable a la competencia externa, como lo demuestra la autorización de importaciones de arroz desde Estados Unidos.
Desafíos en la Avicultura
En la avicultura, la Asociación Avícola de RD agrupa 400 granjas pequeñas y medianas, mientras que la Asociación Dominicana de Avicultores maneja el 75% de la producción nacional. A pesar de su capacidad de producción, los precios al productor han aumentado, lo que ha generado preocupación entre los pequeños productores que enfrentan costos de producción más altos.
El gobierno ha autorizado incrementos de precios para el arroz y el pollo, pero los pequeños y medianos productores sienten que los créditos subsidiados se concentran en los más grandes, lo que limita su acceso a recursos. La crítica hacia esta política se intensifica, ya que se percibe que el apoyo se dirige a mercados suficientemente abastecidos.
A pesar de las dificultades, los campos de arroz y las granjas avícolas muestran signos de actividad y confianza. Los pequeños productores deben adaptarse y asociarse para mejorar su eficiencia y competitividad, mientras que las granjas medianas y pequeñas pueden coexistir con las grandes si se integran adecuadamente al proceso productivo.

