A las 3:06 de la madrugada, un asesor de seguros recibió un mensaje de uno de sus asegurados, quien había sido impactado mientras estaba estacionado en la avenida Rómulo Betancourt, esquina Núñez de Cáceres. El asegurado había intentado comunicarse varias veces con el número de Asistencia Vial de su seguro, pero no había recibido respuesta.
En ese momento, el asesor entendió que no era el momento de cuestionar al cliente sobre el número que había marcado o sugerirle que llamara a otro teléfono. A esa hora, lo único que importaba era brindar la asistencia necesaria.
El asesor tomó el teléfono, llamó al número correcto y se aseguró de que el asegurado recibiera la ayuda que necesitaba. Mientras realizaba esta gestión, reflexionó sobre el verdadero significado de su profesión.
La confianza en momentos críticos
La confianza se pone a prueba en situaciones de siniestro. Cuando todo está bien, es fácil hablar de servicio, pero es en esos momentos críticos, como a las 3:06 de la madrugada, cuando el asegurado necesita comprobar que detrás de su póliza hay una persona dispuesta a ayudar.
Después de tantos años en la industria, el asesor reafirma que ser Asesor de Seguros va más allá de vender pólizas. Se trata de estar presente cuando el cliente más lo necesita.
El día que se vende una póliza, el cliente entrega su confianza al asesor. En el momento del siniestro, es la oportunidad de demostrar que esa confianza fue merecida.
Esa madrugada, el asesor no solo atendió a un asegurado, sino que también respondió a la confianza que este había depositado en él. Para el asesor, esa es la verdadera esencia de su trabajo.

