Arabia Saudí informó este lunes que un misil lanzado por los rebeldes hutíes desde Yemen cayó en una zona deshabitada cerca de su frontera debido a un fallo técnico que alteró su trayectoria, aclarando que el proyectil no tenía como objetivo el territorio saudí. El portavoz del Ministerio de Defensa saudí, Turki al Maliki, indicó que una revisión técnica confirmó que el misil se desvió de su rumbo original por problemas operativos.
Las autoridades saudíes señalaron que el proyectil estaba dirigido hacia otro país de la región, en referencia a Israel, que ha sido un objetivo frecuente de los hutíes en los últimos meses. Al Maliki también desmintió rumores en redes sociales sobre un ataque a la base aérea Príncipe Sultán, una de las principales instalaciones militares en la provincia de Al Kharj.
Detalles sobre el incidente
El portavoz explicó que las sirenas de alerta antiaérea que sonaron durante la mañana respondieron a protocolos preventivos tras la detección del misil en el espacio regional, y no a un impacto o amenaza directa contra instalaciones militares saudíes. Esta declaración se emitió pocas horas después de que los hutíes anunciaran el lanzamiento de varios misiles contra lo que describieron como “objetivos sensibles” en la zona de Yafa, término árabe para la ciudad de Tel Aviv.
El movimiento insurgente afirmó que continuará respondiendo a lo que consideran una escalada militar israelí en la región y advirtió que intensificará sus operaciones si los ataques contra sus aliados persisten. El Parlamento controlado por los hutíes argumentó que sus acciones militares contra Israel buscan ejercer presión para poner fin a la guerra en Oriente Medio y frenar la “impunidad” del Estado israelí.
Tensiones regionales
La situación se complica en un contexto de creciente tensión regional, tras el lanzamiento de misiles por parte de Irán contra Israel en represalia por ataques israelíes en los suburbios del sur de Beirut, bastión del grupo chií Hizbulá en Líbano. Estos bombardeos ocurrieron a pesar de un reciente acuerdo de cese de hostilidades, generando preocupación internacional por una posible expansión del conflicto.
Ante el deterioro de la situación, Arabia Saudí y Catar han reiterado su llamado a todas las partes para respaldar los esfuerzos diplomáticos impulsados por Pakistán y favorecer una salida negociada a la crisis. Esta nueva incidencia pone de manifiesto la fragilidad de la seguridad en Oriente Medio, donde el aumento de los enfrentamientos entre Israel, Irán y grupos aliados podría desencadenar una confrontación de mayor alcance con repercusiones políticas, militares y económicas significativas para la región.
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