La aprobación del presidente de EE.UU., Donald Trump, ha caído a un nuevo mínimo del 33%, a solo dos semanas de las elecciones de medio mandato, según una encuesta de Ipsos, The Washington Post y ABC News. Este descenso se atribuye a la preocupación de los votantes por el costo de vida y la guerra con Irán, que ha impactado el precio de la gasolina.
La encuesta revela que solo el 33% de los encuestados aprueba la gestión de Trump, mientras que el 66% la desaprueba, con un 52% manifestando una desaprobación firme. Esta cifra representa una caída de cuatro puntos porcentuales desde julio y de doce puntos desde febrero de 2025, cuando su aprobación era del 45%.
Este es el nivel más bajo de aprobación que ha tenido el presidente durante su mandato, según destaca The Washington Post. Entre los votantes probables, la aprobación de Trump se sitúa en el 38%, con un 62% que lo desaprueba.
Los resultados indican que el 71% de los encuestados considera que el precio de la gasolina es «inasequible», un aumento significativo respecto al 28% registrado en febrero, antes de que comenzara la guerra en Irán, que ha elevado los costos de los combustibles. Además, el 72% de los encuestados opina que el país avanza en la dirección equivocada, un incremento de cinco puntos desde abril.
Históricamente, el nivel de aprobación del presidente ha sido un indicador clave para prever los resultados de las elecciones de medio mandato. Actualmente, varios congresistas republicanos enfrentan dificultades en distritos que solían ser bastiones conservadores.
Los demócratas han ganado terreno en las encuestas, con un 52% de los votantes probables apoyando a candidatos demócratas frente a un 44% que respalda a republicanos. Este margen de ocho puntos también se refleja entre los votantes registrados, donde los demócratas obtienen un 50% frente a un 42%.
Con el objetivo de mantener el control del Congreso, Trump ha intensificado su participación en eventos electorales. El mes pasado, prometió un pago de 5.000 dólares para cada adulto estadounidense si los republicanos logran conservar el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones del 3 de noviembre, vinculando esta propuesta a los ingresos obtenidos mediante aranceles.

