Decir “apellidos en plural” es diferente a “el plural de los apellidos”. El plural de un apellido no acepta más variación que la de anteponer un artículo determinado en plural: Los Vargas, los Pérez, los Mota, los Romero. El apellido es heredado de nuestros progenitores y debe ser igual para todos los miembros de una familia: los Jiménez forman una familia diferente a los Jimenes y de los Giménez, salvo que a alguien le hayan distorsionado su apellido por displicencia o deficiencia de un escribiente público.
La tendencia a pluralizar apellidos agregando la partícula -es se observa en aquellos terminados en consonante: Brugal (Brugales), Mirabal (Mirabales) o León (Leones). En buen español, basta con agregar el artículo /los/ al apellido de que se trate, sin importar su terminación: las Mirabal, los León, los Brugal.
Apellidos de origen semántico
Diferente es la situación de algunos apellidos que se originaron en palabras comunes. Se formaron como antropónimos familiares a partir de sustantivos que nombran cosas, lugares o árboles. Por ejemplo, de mies (cereal) vino Mieses; de césped (yerba) Céspedes; de lagar (recipiente donde se pisa la uva) surgió Lagares; y olivar (campo de olivos) generó Olivares.
Un municipio de España se llama Linares, donde nació el gran cantante Raphael. El nombre familiar se ha formado a partir del plural de linar, que es un campo sembrado de lino. Los que visten de lino no tienen que ser de la familia Linares, pero sí deben saber que ese apreciado tejido se cultiva en los linares.
Otros apellidos en plural
También son apellidos en plural Mercedes (merced), Reyes (rey), Paredes (pared), Casares (casar, caserío), Placeres (placer), Ángeles (ángel) y Morales (moral). En cada caso, la palabra entre paréntesis es un sustantivo común y, por tanto, tienen un valor semántico registrado en el Diccionario de la lengua española.
La palabra /moral/ tiene doble categoría gramatical, ya que es sustantivo y también adjetivo. En este contexto, Morales no es la excepción, ya que designa un árbol de la familia de las moráceas, cuyo fruto es la mora. En esta acepción resulta cómodo usar en plural el sustantivo moral, pero no así cuando se refiere al obrar humano.
Otros apellidos relacionados con la toponimia que nos han llegado en plural son Ríos, Montes, Campos, Ramos, Torres, Barrios, Burgos y Vegas. Se diferencian de las voces comunes de las que proceden en que, como apellidos, requieren inicial mayúscula, pues han pasado a ser nombres propios.
El plural de los apellidos poco tiene que ver con los apellidos que nacieron en plural.

