En Santiago, el dirigente comunitario Andrés Ramos Mendoza fue reconocido por su trayectoria y aportes al desarrollo comunitario durante la graduación del Diplomado Comunitario para Líderes, organizado por la UASD, en colaboración con el Ministerio de Interior y Policía y la Alcaldía. La ceremonia tuvo lugar en un evento que destacó la importancia de honrar a quienes han dedicado su vida al fortalecimiento de las organizaciones comunitarias.
El reconocimiento fue propuesto por Jhonattan Erick, coordinador regional Norte de Seguridad Preventiva del Ministerio de Interior y Policía, quien resaltó la satisfacción de homenajear a un líder como Ramos, impulsor de iniciativas clave como el Día Nacional de las Juntas de Vecinos. Con más de tres décadas de labor en organizaciones comunitarias, su trabajo ha sido un ejemplo para las nuevas generaciones.
La distinción fue entregada en un acto que contó con la presencia de la viceministra de Seguridad Preventiva, Ángela Jáquez; el director de la UASD Recinto Santiago, Juan Arias Fuentes; y la vicealcaldesa de Santiago, Mariana Moreno, entre otros funcionarios y representantes comunitarios.
Andrés Ramos Mendoza, nacido el 30 de noviembre de 1934 en Los Pepines, Santiago, mostró desde joven una fuerte vocación de servicio. A pesar de las dificultades económicas que le impidieron continuar su educación formal, se dedicó al oficio de zapatero, convirtiéndose en un maestro en su profesión.
En 1979, fundó la Junta de Vecinos del sector La Joya, un paso crucial en la organización social de su comunidad. Su liderazgo llevó a la creación de espacios de participación ciudadana que abordaron las necesidades de los sectores populares.
Con el tiempo, su trabajo dio origen a la Federación de Juntas de Vecinos Juvopusan, formalmente constituida en 2021, que unió diversas comunidades de Santiago en la búsqueda de mejores condiciones de vida.
A lo largo de más de 75 años de labor social, Andrés Ramos, conocido como “Cuncún”, ha sido un símbolo de lucha y defensa de los derechos ciudadanos. Desde su hogar en La Joya, ha formado a miles de líderes comunitarios, transmitiendo conocimientos y valores que perduran en la sociedad.
A sus 92 años, sigue siendo una inspiración para el movimiento comunitario dominicano. Aunque su actividad física ha disminuido, su legado y compromiso con las comunidades continúan vivos, dejando una huella significativa en la historia del liderazgo comunitario en la República Dominicana.

