LONDRES. – Amnistía Internacional ha alertado sobre la consolidación de un nuevo orden global que se caracteriza por la «depredación», la impunidad y la falta de respuesta de la comunidad internacional.
Esta advertencia se encuentra en su más reciente informe anual sobre derechos humanos.
El documento señala que líderes como Donald Trump, Benjamín Netanyahu y Vladímir Putin son responsables de promover dinámicas de dominación a través de la violencia y la represión.
Estas acciones erosionan las normas internacionales que han regido el orden mundial durante décadas.
Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, enfatizó que la situación actual representa una amenaza directa al sistema global de derechos humanos.
«La humanidad está bajo ataque», afirmó, destacando que la organización ha estado advirtiendo sobre esta problemática desde hace tiempo.
Críticas a la inacción internacional
El informe sostiene que el mundo no enfrenta un deterioro gradual, sino que ya está en una realidad donde actores poderosos actúan sin restricciones.
Esto debilita los mecanismos de justicia internacional y amplía los conflictos en diversas regiones.
Amnistía Internacional critica la respuesta de varios gobiernos, especialmente en Europa. Los acusa de optar por la inacción, el apaciguamiento o incluso de imitar estas prácticas, en lugar de confrontarlas de manera efectiva.
En este contexto, se mencionan conflictos como la guerra en Ucrania y la situación en Gaza, así como tensiones en Medio Oriente.
Estas situaciones han generado denuncias por violaciones a los derechos humanos y han agravado la crisis global.
Consecuencias de la falta de acción
La organización advierte que la falta de reacción internacional podría tener repercusiones más amplias, afectando incluso a países que actualmente no están involucrados en estos conflictos.
«No hay defensa, no hay protección en el silencio», subraya el informe.
El documento concluye que el debilitamiento del sistema internacional y la normalización de estas conductas representan un riesgo creciente para la estabilidad global.
Por ello, se hace un llamado urgente a reforzar los mecanismos de protección y la voluntad política para enfrentar estas amenazas.

