El primer ministro de Moldavia, Alexandru Munteanu, anunció este viernes su dimisión tras una reunión con la presidenta Maia Sandu, en medio de críticas por su incapacidad para resolver la crisis económica del país. Munteanu comunicó su decisión a través de sus redes sociales, donde expresó que no podía continuar ejerciendo su mandato de acuerdo con sus principios.
En su publicación, Munteanu destacó que asumió el cargo con la esperanza de generar un cambio positivo en Moldavia. Sin embargo, al darse cuenta de que no podía cumplir con esa misión, optó por renunciar. A pesar de su dimisión, aseguró que seguirá sirviendo al país en cualquier capacidad, ya sea en el sector público o privado.
El primer ministro también enfatizó que el compromiso con la patria no depende de un cargo, sino de la dedicación individual. Su salida se produce en un contexto de tensiones políticas, ya que se reportaron «acaloradas discusiones» entre él y la presidenta Sandu en la reunión previa a su dimisión.
Los rumores sobre su posible renuncia comenzaron en mayo, cuando Sandu desmintió las especulaciones sobre su salida. Munteanu había asumido el cargo en otoño de 2025, prometiendo un plan de crecimiento económico y reformas significativas.
La gestión de Munteanu fue objeto de críticas severas, reflejadas en una encuesta de IMAS realizada en febrero, donde casi el 40% de los encuestados calificó negativamente su desempeño. La percepción general era que su gabinete no había logrado implementar cambios significativos en el país.
Además, se ha informado que Munteanu maneja parte de sus negocios a través de un abogado chipriota que ha sido sancionado internacionalmente tras la invasión rusa de Ucrania, lo que ha añadido más controversia a su figura política.

