El lunes, doña Mercedes llegó a la alcaldía con tres reclamos: la basura en su calle, el parque sin luces y los filtrantes tapados. En la sala de espera, encontró a otros ciudadanos con quejas similares, lo que la llevó a exigir respuestas al alcalde durante una reunión pública. El alcalde, acompañado de la encargada de presupuesto, explicó las limitaciones financieras que enfrenta el municipio para atender estas necesidades.
Durante la reunión, el alcalde mostró a los presentes la diferencia entre los recursos que deberían recibir y lo que realmente tienen disponible. La encargada de presupuesto presentó diez fichas que representaban los recursos asignados, pero aclaró que deben cubrir gastos como salarios, combustible y mantenimiento, lo que limita su capacidad de respuesta a las solicitudes de la comunidad.
Los asistentes expresaron su frustración, cada uno con una razón urgente para ser atendido. Mercedes insistió en que se priorizara la reparación de los camiones, mientras que otros reclamaban la finalización de canchas y aceras. El alcalde reconoció que todas las necesidades son válidas y que la falta de recursos es un problema constante.
Al salir de la reunión, Mercedes se dio cuenta de los esfuerzos que se estaban haciendo en otros programas comunitarios, como talleres de emprendimiento y clases de arte, que también dependían de recursos limitados. Esta situación la llevó a reflexionar sobre la importancia de exigir soluciones, pero también de reconocer el trabajo que se está realizando.
Dos días después, tras una lluvia, los vecinos se alarmaron al ver cómo el agua arrastraba basura hacia la calle. Mercedes, al ver el filtrante obstruido, decidió organizar a los vecinos para limpiar. Durante el proceso, se dieron cuenta de que la responsabilidad también recaía en quienes no gestionaban adecuadamente sus desechos.
En una reunión con el encargado de limpieza, se discutieron las fallas en el servicio de recolección y se establecieron compromisos para mejorar la situación. Mercedes solicitó fechas concretas para las acciones a tomar, enfatizando la necesidad de cumplir con lo prometido.
Un mes después, Mercedes regresó a la alcaldía y notó algunas mejoras: el camión de basura estaba operativo, los filtrantes limpios y el torneo se había organizado con apoyo comunitario. Sin embargo, el parque seguía sin luces, lo que la llevó a insistir en la importancia de reclamar los recursos que faltan y en cómo se están utilizando los que ya tienen.
El alcalde, reconociendo la situación, llamó a la encargada de presupuesto para abrir las cuentas nuevamente, mostrando un compromiso por trabajar en conjunto con la comunidad para resolver los problemas pendientes.

