El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó este martes en Bruselas que la fuerza militar no garantiza la seguridad en Medio Oriente, subrayando que israelíes, palestinos y libaneses tienen derecho a un Estado seguro. Durante una conversación organizada por el centro de estudios Bruegel, Albares destacó que la crisis con Irán no tiene solución militar y abogó por la negociación y el diálogo.
Al ser cuestionado sobre el papel de Europa en las hostilidades de la Franja de Gaza, el ministro expresó que existe una percepción en el Sur Global de que Europa solo se preocupa por las víctimas con características específicas. Albares enfatizó que el pueblo palestino y el libanés no deben pagar por la historia dolorosa de Europa.
El ministro insistió en que «la seguridad nunca llega solo por la fuerza militar» y que tanto Israel como los palestinos y libaneses tienen derecho a la seguridad en sus respectivos Estados. Recurriendo a la historia europea, argumentó que las fronteras han sido una maldición, y propuso que Oriente Medio puede romper ese patrón y convertir las fronteras en un símbolo de cooperación.
En relación a la crisis con Irán, Albares defendió la importancia de la negociación, citando el acuerdo nuclear alcanzado entre España, sus socios europeos y Teherán como un ejemplo de que es posible resolver problemas a través del diálogo. Afirmó que el cambio de régimen es un concepto peligroso y que los cambios reales deben surgir desde dentro de los países.
El ministro también declaró que no hay solución militar para garantizar la libre circulación en el estrecho de Ormuz y propuso resolver los problemas de manera individual. Sugirió garantizar un paso seguro por Ormuz, lograr un alto el fuego que respete la integridad territorial del Líbano y abordar la cuestión nuclear iraní, advirtiendo que Irán no debe poseer armas nucleares, aunque reconoció la posibilidad de un uso civil de la energía nuclear supervisado.
Albares reconoció que el proceso de negociación será lento debido a la enorme desconfianza actual, pero mantuvo que es posible alcanzar una solución negociada. Concluyó que, a pesar de la situación difícil, se puede trabajar hacia un futuro más seguro y cooperativo en la región.

