El expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, falleció este lunes a los 100 años, según anunciaron medios estadounidenses citando un comunicado de su esposa, la periodista de NBC News Andrea Mitchell. Greenspan dirigió la FED durante 19 años, entre 1987 y 2006, aunque su reputación se vio afectada por la crisis financiera de 2008.
Greenspan, conocido como el «Oráculo» o el «Maestro», murió a causa de complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson, según informó su esposa. Hijo de un corredor de bolsa, su vida antes de las finanzas estuvo marcada por la música; estudió clarinete en la prestigiosa Escuela Juilliard y realizó giras tocando el saxofón y el clarinete.
Después de su carrera musical, Greenspan se graduó en Ciencias Económicas en 1948. En 1968, se convirtió en asesor de la campaña presidencial del republicano Richard Nixon. A lo largo de su carrera, ocupó varios cargos en las administraciones de Nixon, Gerald Ford y Ronald Reagan, quien lo nominó para suceder a Paul Volcker al frente de la Reserva Federal.
En 2009, Greenspan criticó el papel de la administración estadounidense durante la crisis, señalando que el Gobierno debería asumir pérdidas bancarias superiores a 500,000 millones de dólares para restaurar el sistema financiero. En un foro en Acapulco, México, destacó que la crisis fue inesperada para las autoridades financieras.
El economista advirtió que Estados Unidos necesitaría nuevas y grandes inversiones, tanto públicas como privadas, para restablecer los flujos de crédito a niveles previos a la crisis. Greenspan enfatizó que la restauración del otorgamiento normal de préstamos requeriría una inyección de capital significativa.
Recordó que el plan de rescate bancario destinó aproximadamente 250,000 millones de dólares para recapitalizar bancos y restaurar el crédito. Sin embargo, insistió en que aún había un «agujero enorme» en el sistema financiero de EE.UU.
Greenspan también criticó la falta de acción para asumir pérdidas de otros bancos y sectores, que sumaban miles de millones de dólares. Su legado en la política monetaria y su influencia en la economía estadounidense perdurarán a pesar de las controversias que rodearon su gestión.

