En las últimas elecciones municipales y congresuales de la República Dominicana, se ha observado que la abstención municipal supera consistentemente a la congresual, con una diferencia que aumentó de 6.16 a 7.63 puntos porcentuales entre 2020 y 2024. Este fenómeno se clasifica como elecciones de segundo orden, donde los votantes perciben menos en juego en los comicios locales, lo que resulta en una menor participación en comparación con las elecciones nacionales. En 2024, la participación municipal cayó por debajo del 47% del padrón electoral, lo que plantea serias dudas sobre la legitimidad de las autoridades locales electas.
El aumento en la abstención se ha manifestado de manera desigual, con la participación congresual creciendo solo 0.99 puntos, mientras que la municipal se incrementó en 2.46 puntos. Este desgaste participativo afecta principalmente a los comicios locales, lo que amplía la brecha entre ambos niveles. La separación de las elecciones municipales de las generales ha sido un factor clave, ya que anteriormente, el efecto de arrastre de la contienda presidencial elevaba la concurrencia en lo local.
Desafíos para la legitimidad electoral
La baja participación en las elecciones municipales plantea un desafío inmediato para el sistema electoral, ya que las autoridades electas son elegidas por una minoría del cuerpo electoral. Aunque el mandato tiene validez jurídica, su respaldo social es limitado, lo que resta autoridad a los gobiernos locales. Este problema se agrava por el diseño institucional que ha separado las elecciones municipales de las generales, lo que ha disminuido la motivación de los votantes para participar.
Además, el creciente ausentismo resalta la necesidad de una educación cívica más efectiva. No solo se debe exhortar al voto, sino también investigar las causas del abstencionismo para implementar intervenciones informadas. La falta de participación en el nivel local, que es el más cercano a la vida cotidiana del ciudadano, compromete la calidad de la democracia y los mecanismos de rendición de cuentas.
Implicaciones y recomendaciones
La concentración del ausentismo en áreas específicas, especialmente en grandes centros urbanos, sugiere que la no participación podría estar estratificada socialmente. Esto podría llevar a que la agenda pública responda solo a quienes efectivamente votan, profundizando desigualdades existentes. La creciente abstención también abre la puerta a discursos antipolíticos y populistas, lo que puede amenazar la legitimidad del sistema democrático.
Las recomendaciones para revertir este fenómeno incluyen medidas a corto, mediano y largo plazo. A la administración electoral le corresponde promover estudios sobre el efecto del calendario electoral en la participación y modernizar la tecnología electoral. Al Congreso Nacional, le toca evaluar el diseño del calendario y endurecer la regulación del financiamiento político. Por último, el sistema de formación electoral debe enfocarse en investigar las causas del abstencionismo y articular programas de educación cívico-electoral.
La situación actual exige un enfoque integral para abordar la desafección política y la baja participación, asegurando que la democracia en la República Dominicana sea representativa y efectiva.

