El presidente Luis Abinader y el exmandatario Leonel Fernández han coincidido en un diagnóstico sobre la situación de la partitocracia dominicana, señalando que los problemas que afectan la cultura política del país son comunes a ambos partidos. Esta coincidencia se evidencia en el discurso de Abinader ante el Comité Nacional del Partido Revolucionario Moderno y en un audio filtrado de una reunión de Fernández con la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo.
A pesar de que ambos discursos provienen de contextos diferentes, el mensaje central es el mismo: ambos líderes reconocen el desgaste y los vicios que afectan a sus respectivas organizaciones. La fragmentación política no es un fenómeno nuevo en la República Dominicana, y tanto el PRM como la Fuerza del Pueblo han surgido de divisiones internas significativas.
El PRM nació de la fractura del antiguo PRD, mientras que la Fuerza del Pueblo se formó tras la salida de Fernández del PLD. Esta historia de divisiones resuena en la actualidad, ya que ambos partidos enfrentan el desafío de mantener la unidad y evitar que surjan nuevos bloques partidarios.
El contraste entre el liderazgo actual y el pasado es notable. Los líderes tradicionales solían estar más cerca de las bases, mientras que la dirigencia actual parece distante. Muchos militantes sienten que sus líderes han perdido el contacto con la realidad y no responden a sus inquietudes.
En sus discursos, tanto Abinader como Fernández critican la ambición individualista y el reparto de posiciones dentro de sus partidos. Fernández advierte sobre un triunfalismo ciego en su organización, mientras que Abinader enfatiza que su misión no es repartir cargos, sino resolver los problemas del país.
Ambos líderes también abordan la desconexión con la ciudadanía. Fernández expresa su frustración por la falta de humildad en su partido, mientras que Abinader subraya la importancia de escuchar a la gente. Esta desconexión ha sido un factor clave en la caída de los partidos tradicionales en el país.
Otro punto de coincidencia es el temor al canibalismo interno en sus organizaciones. El PRM enfrenta el reto de la sucesión presidencial, y Abinader recuerda que ningún dirigente es más grande que el partido. Fernández, por su parte, hace un llamado a la unidad y a evitar divisiones internas.
En conclusión, tanto Abinader como Fernández reflejan la necesidad de que sus partidos reconozcan los riesgos de la arrogancia y la desconexión con las bases. El verdadero desafío para el PRM y la Fuerza del Pueblo no proviene de la oposición, sino de sus propias estructuras internas y la falta de principios que han guiado a líderes históricos como José Francisco Peña Gómez y Juan Bosch.

