El presidente Luis Abinader ha decidido detener de manera inmediata la actividad minera del proyecto Romero en San Juan de la Maguana, priorizando la protección ambiental sobre la explotación de recursos. Esta acción se enmarca en un contexto donde se busca evitar las consecuencias negativas que ha traído la minería en otras regiones, como en Cotuí.
La decisión del mandatario se fundamenta en la experiencia negativa de la explotación del oro en otras localidades, donde se han registrado graves daños ambientales y sociales. Abinader ha expresado su firme oposición a la contaminación de tierras agrícolas y fuentes de agua, argumentando que la minería con cianuro representa un ecocidio inaceptable.
La explotación del oro en la provincia de San Juan podría tener efectos devastadores, no solo para la región, sino también para el país en su conjunto. La preocupación radica en que permitir la intervención de transnacionales podría traer consigo graves problemas como la pobreza, enfermedades y la destrucción de ecosistemas.
El presidente ha enfatizado que el agua es esencial para la vida de la población, y que la minería solo traería muerte y sufrimiento. A su juicio, la explotación del oro beneficiaría a un pequeño grupo de empresarios, mientras que el pueblo sufriría las consecuencias.
Abinader ha sido elogiado por su decisión, la cual se considera valiente frente a los intereses de la GoldQuest Mining Corporation de Canadá y otros empresarios locales que tienen participación en el proyecto. Se estima que estos empresarios tienen acciones valoradas en 23 millones de dólares.
Sin embargo, la decisión ha generado controversia. El Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), la Cámara Minera y Petrolera de la República Dominicana (CAMIPE) y la Asociación Dominicana de Empresas de Inversión Extranjera (ASIEX) han manifestado su desacuerdo con la paralización del proyecto minero, argumentando que afecta la seguridad jurídica del país.
El presidente ha sido criticado por algunos sectores que consideran que su decisión es una traición a los intereses económicos, al tiempo que se le reconoce por no ceder ante la presión de los grupos empresariales. En este contexto, se destaca que el oro, aunque valioso, no satisface necesidades básicas como el agua y los alimentos.
Finalmente, la población ha reaccionado positivamente a la decisión del presidente, viéndolo como un protector de los recursos naturales y un defensor del bienestar del pueblo. La acción de Abinader es vista como un paso hacia la preservación del medio ambiente y la salud de las futuras generaciones.

