Estados Unidos anunció este sábado que está preparado para reanudar la guerra con Irán, afirmando que un acuerdo de paz solo será viable si se respetan sus «líneas rojas». Esta declaración se produce en medio de crecientes tensiones y enfrentamientos entre Teherán y Washington, los más graves desde que se implementó un alto al fuego el 8 de abril.
Fuentes en Washington informaron que se había alcanzado un marco de acuerdo para extender la tregua por 60 días, pero una reunión en la Casa Blanca no resultó en anuncios concretos. El presidente Donald Trump expresó en su red Truth Social que Irán debe aceptar no tener armas nucleares y que el estrecho de Ormuz debe abrirse de inmediato.
Trump también exigió la destrucción de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán. Un funcionario de la Casa Blanca reiteró que el presidente solo aceptará un acuerdo que beneficie a Estados Unidos y cumpla con sus condiciones.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó en Singapur que Estados Unidos está «más que capaz» de reanudar las hostilidades si es necesario, destacando que las reservas de munición son adecuadas para tal acción. Estas declaraciones se dieron durante el Diálogo de Shangri-La, una cumbre de seguridad en Asia.
En respuesta, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, aseguró que las conversaciones continúan, pero no se ha llegado a un acuerdo final. Además, desmintió que se esté discutiendo la cuestión nuclear y defendió la situación del estrecho de Ormuz, un paso clave para el tránsito global de hidrocarburos.
Los ciudadanos en Teherán observan con desilusión las negociaciones, sintiendo que ambas partes intentan satisfacer a sus seguidores sin claridad sobre la veracidad de sus declaraciones. La guerra, que comenzó el 28 de febrero, ha dejado miles de muertos y ha impactado la economía global, elevando los precios del petróleo.
El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz ha aumentado recientemente, aunque la televisión estatal iraní advierte que el acceso sigue prohibido para buques de países considerados «hostiles». Teherán exige el fin de los combates en todos los frentes, especialmente en Líbano, donde Hezbolá e Israel están en un conflicto activo.
A pesar de una tregua vigente desde el 17 de abril, esta no ha sido respetada. El Ministerio de Salud de Líbano reportó el viernes 11 muertos en el sur del país, mientras que el movimiento proiraní reivindicó ataques contra objetivos en el norte de Israel. Las fuerzas israelíes informaron haber interceptado varios proyectiles lanzados desde Líbano.
Responsables militares de Líbano e Israel sostuvieron conversaciones en Washington, consideradas «productivas» por el gobierno estadounidense, y se espera que sirvan de base para nuevas negociaciones políticas programadas para el 2 y 3 de junio en la capital estadounidense.
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