Don Policarpio Medrano, un reconocido promotor cultural de Duvergé, ha dedicado más de 50 años a resaltar las tradiciones y la cultura de su pueblo, ubicado en la provincia Independencia. Nacido el 7 de diciembre de 1957, Policarpio se ha entregado al desarrollo socio-educativo, religioso y gastronómico de esta comunidad del sur de la República Dominicana.
Desde joven, Policarpio mostró su vocación de servicio al integrarse en clubes recreativos, donde organizó diversas actividades culturales. Graduado en Estadística por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), también cuenta con una maestría en Alta Gerencia y una especialidad en Comercio Exterior. Además, es fotógrafo, promotor de excursiones y músico, con más de 30 composiciones en géneros como merengue, balada, ranchera y bachata, todas inspiradas en la vida de Duvergé.
Contribuciones a la comunidad
La señora Celeste Saviñón, amiga y compueblana, lo describe como un hombre incansable que se preocupa por mantener vivas las costumbres de su pueblo. Entre sus logros, destaca su gestión como presidente de la Asociación de Duvergenses residentes en el Distrito Nacional (Aduredin) de 2003 a 2005, donde reconoció a 30 generales duvergenses y propuso la creación de murales en honor a estos militares, que hoy adornan la ciudad.
Policarpio está convencido de que su labor impactará tanto a jóvenes como a adultos. En sus redes sociales, promueve secciones como «Sabía usted?» y «No nos olvidemos», donde comparte la vida y aportes de personalidades del municipio. También ha impulsado el arte culinario local, destacando el moro de yonyón, un hongo comestible típico de la zona, que ha promovido en medios de comunicación nacionales e internacionales.
Su amor por Duvergé lo lleva a generar constantemente nuevas ideas para el desarrollo del municipio. Actualmente, trabaja como guionista y productor del documental «Lo que fue el Convite en Duvergé» y planea filmar una película que refleje la cultura damera.
Su amigo Euclides Paulino resalta que describir a Policarpio Medrano es un reto, dada la magnitud de su servicio a la comunidad. La dedicación y el humanismo que muestra hacia su pueblo son evidentes, y su compromiso por mantener vivas las raíces culturales de Duvergé es inquebrantable.

