El secretario general de la ONU, António Guterres, anunció este jueves una reforma administrativa significativa que incluye la reducción de altos cargos y el traslado de miles de empleos dentro del sistema de Naciones Unidas, como parte de la agenda de transformación conocida como UN80. Esta iniciativa busca mejorar la eficiencia institucional ante la creciente crisis de liquidez que afecta a la organización.
Durante su intervención ante la Asamblea General, Guterres explicó que se prevé reducir niveles jerárquicos y eliminar puestos de alta dirección en los próximos dos años. “Prevemos reducir niveles jerárquicos y comenzar un proceso de reducción de puestos de alto nivel, que se ampliará en el presupuesto de 2028”, afirmó el diplomático portugués.
El presupuesto de 2026 ya incluye una reorganización administrativa importante, que contempla la fusión de 11 equipos administrativos en una plataforma común que ofrecerá servicios a unas 6.000 personas en Nueva York. Este modelo se replicará posteriormente en otras sedes de Naciones Unidas.
Guterres también anunció la creación de un “Digital Hub” en Valencia, destinado a centralizar los servicios digitales de la Secretaría General. Además, alrededor de 220 puestos ya han sido reubicados desde sedes consideradas de alto coste operativo.
La ONU planea trasladar otros 1.900 empleos y establecer nuevas oficinas administrativas comunes en ciudades estratégicas como Ginebra, Viena, Nairobi y Addis Abeba, bajo un modelo de “gestión compartida”.
La iniciativa UN80 también contempla un recorte promedio del 15 % en el gasto para 2026 y reducciones de personal de hasta un 20 % en ciertas áreas del sistema multilateral. Estas medidas buscan que la ONU sea una organización “más ágil, coherente y eficaz” para enfrentar los desafíos globales actuales.
El secretario general recordó que el programa piloto denominado “Nuevo Pacto Humanitario” ya ha comenzado a implementarse para impulsar la innovación y fortalecer la capacidad de respuesta ante el aumento de las necesidades internacionales y la disminución de recursos disponibles.
La reforma incluye también la revisión de mandatos y agencias especializadas, lo que representa la mayor reestructuración administrativa de Naciones Unidas en varias décadas. Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos han expresado su preocupación por el posible impacto de los recortes.
Human Rights Watch advirtió que las reducciones presupuestarias podrían debilitar los mecanismos internacionales de supervisión y afectar la protección de víctimas de abusos en distintos países. Este proceso de transformación de la ONU se desarrolla en un contexto de críticas por parte de Estados Unidos hacia la organización y propuestas alternativas impulsadas desde Washington.

