Irán y Estados Unidos se acusaron mutuamente este jueves de violar el alto al fuego, tras un intercambio de ataques que complica las negociaciones para poner fin a la guerra en Oriente Medio. El conflicto, que comenzó el 28 de febrero por una ofensiva israelí-estadounidense, ha dejado miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, y ha afectado la economía global debido al bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro de hidrocarburos.
Las recientes hostilidades son las más graves desde que se implementó el cese al fuego el 8 de abril. Las fuerzas estadounidenses derribaron cuatro aeronaves no tripuladas de Irán, que consideraron una «amenaza en el estrecho de Ormuz», y bombardearon una estación de control terrestre en Bandar Abás, según un funcionario estadounidense. Este afirmó que las acciones fueron defensivas y buscaban mantener el alto al fuego.
En respuesta, los Guardianes de la Revolución iraníes anunciaron un ataque contra una base estadounidense, aunque no especificaron cuál. Kuwait, aliado cercano de EE. UU., condenó el ataque con drones y misiles contra su territorio, atribuyéndolo a Irán, y lo calificó de «peligrosa escalada». Además, las fuerzas iraníes dispararon advertencias a cuatro buques que intentaban atravesar Ormuz, según la televisión estatal.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, acusó a EE. UU. e Israel de buscar desestabilizar la República Islámica. En un mensaje leído en televisión, afirmó que el enemigo intenta crear divisiones y desintegración para compensar sus derrotas militares. La cancillería iraní también condenó las «violaciones continuas del alto el fuego» por parte de EE. UU., asegurando que Teherán defenderá su soberanía nacional.
El Ejército estadounidense calificó el ataque con misiles de Irán contra Kuwait como una «flagrante violación del cese al fuego». En Teherán, los habitantes expresaron su preocupación por la situación. Mahtab, una peluquera de 62 años, comentó que su hija logró salir del país, mientras que su hijo vive «al día» sin perspectivas de futuro.
Continuación de los Combates en Líbano
En Líbano, los bombardeos y combates continúan a pesar de un alto el fuego que debería estar vigente desde el 17 de abril. El Ministerio de Salud de Líbano reportó que ataques israelíes en el sur del país causaron al menos 14 muertes, incluyendo dos niños, y dejaron 21 heridos. Además, el ejército libanés confirmó la muerte de un soldado en un ataque israelí en la región de Nabatiyé.
El ejército israelí también bombardeó objetivos del movimiento proiraní Hezbolá en Tiro, advirtiendo que considera «zona de combate» todo el territorio al sur del río Zahrani. Antes de esta escalada, las negociaciones entre Irán y EE. UU. mostraban avances, aunque lentos. El presidente estadounidense, Donald Trump, había amenazado con reanudar las hostilidades, lo que ha contribuido al aumento de los precios del petróleo.
La situación en el estrecho de Ormuz, por donde transitaba antes de la guerra una quinta parte del petróleo crudo y del gas natural licuado consumidos en el mundo, se torna cada vez más incierta.
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